Han abierto nuevas líneas de producción de mascarillas, detergentes y otros equipos necesarios y en algunas fábricas se están produciendo bienes relacionados con esta enfermedad.
De igual modo, han cerrado las escuelas, universidades y otros espacios públicos, y estos lugares y el transporte en general se desinfectan diariamente.
Además de dedicar los hospitales a combatir el virus, el país persa ha preparado en las ciudades más afectadas “hospitales de campaña” para poder atender a más pacientes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha elogiado los esfuerzos de las autoridades iraníes(OMS) y calificado al personal médico y de enfermería de “muy trabajador”. Su “calidad de la atención es buena”, ha añadido.
“En Irán hay 22 laboratorios en todo el país que pueden diagnosticar la enfermedad y pronto serán 41. Eso es un progreso muy importante en un período de tiempo relativamente corto”, dijo el jueves Richard Brennan, director regional de la OMS para el Mediterráneo Oriental.
Por su parte, el director ejecutivo de la OMS, Michael J. Ryan, resaltó que en Irán “la enfermedad está estable”. Eso mientras el país sufre fuertes sanciones ilegales que dificultan su acceso a equipos necesarios.
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