• El presidente de Siria Bashar al-Asad, ofrece una entrevista al corresponsal del diario sueco Expressen.
Publicada: viernes, 17 de abril de 2015 9:16

El presidente de Siria, Bashar al-Asad, ha advertido de la propagación del terrorismo que recibe apoyo del Occidente en todos los países del mundo, incluso en casas de sus patrocinadores.

Al-Qaeda será el futuro de Europa y toda la región si continúa el apoyo a los terroristas (...) El terrorismo importado a Siria morderá a sus propios patrocinadores tan pronto como tenga la oportunidad de hacerlo”.

“Al-Qaeda será el futuro de Europa y toda la región si continúa el apoyo a los terroristas (...) El terrorismo importado a Siria morderá a sus propios patrocinadores tan pronto como tenga la oportunidad de hacerlo”, ha advertido Al-Asad en declaraciones concedidas al diario sueco Expressen, publicado este viernes por la agencia siria de noticias SANA.

El mandatario árabe ha acotado que el terrorismo no es un asunto doméstico, ni tampoco regional, sino es global, es una cuestión que puede impactar en cualquier lugar en cualquier momento. “El terrorismo no conoce fronteras ni límites, por eso es peligroso”, advierte.

Según Al-Asad, la situación es más peligrosa en el caso de Siria, debido a un amplio abanico de apoyo que brindaron varios países y líderes del mundo a los terroristas, mientras que la mayoría de los cuales ni siquiera estaba consciente de la amenaza que suponía el terrorismo para ellos mismos, tampoco, hizo caso a las advertencias de Damasco.

Ese peligro se triplica por falta de una ley internacional o una organización competente internacional capaz de proteger un país ante el otro, que utiliza a los terroristas como una herramienta para destruir un Estado. “Eso es lo que ocurre en Siria”, ha lamentado.

Y, se multiplicará cuando el terrorismo empiece a adoctrinar los cerebros y corazones de la gente, ha advertido.

Al-Asad, consideró que lo que está pasando en el campamento de refugiados palestinos de Al-Yarmuk, en el sur de Damasco, capital de Siria, supone una muestra de ese fenómeno, cuyo proceso fue programado desde hace un año, o incluso antes del inicio de la crisis en Siria.

El presidente sirio ha reiterado que el apoyo que brindan países títeres de Estados Unidos como Turquía, Catar y Arabia Saudí a la ideología wahabí y al extremismo ha creado el terrorismo que incluso ha afectado a Europa.

Aduce que el problema de Washington es que utiliza el terrorismo como una tarjeta política en su bolsillo, sin conocer la dimensión del peligro que supone esa tarjeta para el mundo.

En cuanto a estrategias para erradicar el terrorismo, el mandatario sirio ha asegurado que no se trata de una “guerra” sino de un “estado de pensamiento” de una “cultura”, que ha de ser tratado de forma ideológica.

Luego, prosigue, hay que erradicar la pobreza, ya que las redes terroristas reclutan a los pobres en la mayoría de los casos, además, hay que tratar la depresión entre los jóvenes, un factor importante para impedir la propagación del terrorismo, “Esos jóvenes quieren luchar, morir e ir al paraíso, así piensan”, añade.

Al-Asad confirma que el terrorismo es peligroso pero al mismo tiempo es “reversible”, por lo que no es demasiado tarde para hacer frente a ese fenómeno, siempre y cuando tenga esa característica.

De igual manera, el presidente sirio ha agradecido a Suecia por suministrar ayuda humanitaria a los refugiados sirios y ha aprovechado esa oportunidad para pedir a este país europeo que utilice su influencia en la Unión Europea (UE) y levantar las sanciones impuestas en contra de la nación siria.

El ministro de Información de Siria, Omran al-Zoubi
 

El jueves, el ministro de Información de Siria, Omran al-Zoubi, aseguró que los terroristas destruyen las infraestructuras económicas y militares de Siria con el único objetivo de servir al régimen de Israel.

Siria, desde mediados de marzo de 2011, sufre una gran crisis provocada por grupos terroristas que reciben apoyo de algunos países regionales y occidentales, con el objetivo de derrocar el Gobierno de Al-Asad.

Esta violencia de más de cuatro años, ha causado hasta el momento más de 215.000 muertos y 7,6 millones de desplazados dentro del país árabe.

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