Amir Said Iravani, embajador y representante permanente de Irán ante las Naciones Unidas, calificó el miércoles como “sesgada y políticamente motivada” la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), denunciando que esta resolución promovida por el régimen israelí y Estados Unidos tiene como objetivo “invertir las reglas y la posición de víctimas y agresores”.
Subrayó que la aprobación de la resolución supone un grave revés para la credibilidad del Consejo de Seguridad y deja una mancha imborrable en su historial.
“Esta resolución constituye, sin duda, una clara injusticia contra mi país, principal víctima de una clara agresión. Este texto distorsiona la realidad e ignora deliberadamente las causas profundas de la crisis actual”, destacó.
Iravani criticó que esta resolución recompensa a los agresores mientras castiga a la víctima, alertando que “establece impunidad” y envía un mensaje “erróneo” a la comunidad internacional que “envalentona a los agresores a cometer más crímenes”.
“Esta resolución recompensa a los regímenes de Estados Unidos e Israel que han violado la Carta de las Naciones Unidas y cometido actos de agresión”, denunció.
En consecuencia, agregó que Irán no reconoce la acción del Consejo de Seguridad. “La consideramos un acto injusto e ilegal, incompatible con la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional, y que ignora por completo los principios establecidos que rigen la determinación de los actos de agresión y la violación de la paz”, agregó.
El diplomático iraní advirtió a los países que “no tengan dudas: hoy es el turno de Irán; mañana puede ser el turno de cualquier otro estado independiente”.
Europa y la selectividad del derecho internacional
Iravani criticó que los miembros que votaron a favor de esta resolución, especialmente los miembros europeos del Consejo de Seguridad, entre ellos Francia, el Reino Unido, Grecia, Dinamarca y Letonia, demostraron que sus reiteradas afirmaciones sobre la defensa de la Carta de las Naciones Unidas y los principios del derecho internacional no son más que “palabras vacías y retórica hueca”.
“Al ignorar deliberadamente la flagrante violación del principio más fundamental de la Carta de las Naciones Unidas, a saber, la prohibición del uso de la fuerza, estos miembros han demostrado una vez más que, en su opinión, el respeto a la Carta y al derecho internacional es selectivo y está sujeto a agendas políticas”, repudió.
Según Iravani, estos miembros carecieron incluso del mínimo valor para reconocer a los autores de la agresión, Israel y Estados Unidos, mientras se referían a la violación de la Carta y del derecho internacional y hablaban de la paz y la seguridad internacionales.
El representante iraní ante la ONU aseveró que desde el 28 de febrero, los continuos ataques militares estadounidenses e israelíes han causado la muerte de más de 1348 civiles, entre ellos mujeres y niños, más de 17 000 civiles heridos y la destrucción o daños de 1934 instalaciones civiles.
Además, señaló que los ataques han destruido o dañado 16191 viviendas, 1617 centros comerciales y de servicios, 77 instalaciones médicas y farmacéuticas, 65 escuelas e instituciones educativas, 16 edificios de la Media Luna Roja y varias instalaciones de infraestructura energética.
“La magnitud y la naturaleza sistemática de estos ataques constituyen claramente crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad”, enfatizó.
Además, Iravani acusó a Estados Unidos, que ostenta la presidencia rotatoria del Consejo de Seguridad este mes, de haber cometido un abuso flagrante del poder al obstruir los esfuerzos para poner fin a esta guerra e impedir que el Consejo cumpla con sus responsabilidades.
De este modo, defendió la respuesta “legal” de Irán a estos crímenes. “En respuesta a esta agresión deliberada e injustificada, la República Islámica de Irán ha ejercido y sigue ejerciendo su derecho inherente de legítima defensa de conformidad con el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas para defender su soberanía e integridad territorial”, expresó.
Asimismo, señaló que desde el comienzo de esta agresión contra la República Islámica de Irán por parte de Estados Unidos y el régimen israelí, los agresores también han utilizado los territorios e instalaciones de algunos gobiernos de terceros países en la región para llevar a cabo ataques militares ilegales.
Mientras reiteró el compromiso del país de mantener relaciones amistosas con los países de la región del Golfo Pérsico basadas en el respeto mutuo, el principio de buena vecindad y el respeto a la soberanía e integridad territorial de cada uno, subrayó que las operaciones defensivas de Irán contra bases e instalaciones militares estadounidenses en la región no atentan en modo alguno contra la soberanía e integridad territorial de los países de la región.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, durante su reunión del miércoles, hora local, en el duodécimo día de los ataques militares estadounidenses e israelíes contra Irán, adoptó una resolución contra la República Islámica de Irán.
El proyecto de resolución fue presentado por Baréin en nombre de los Estados miembros del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico (Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos). La resolución fue finalmente aprobada con 13 votos a favor y dos abstenciones de Rusia y China, sin votos en contra en el Consejo de Seguridad.
En el texto de la resolución, registrada con el número 2817, en lugar de condenar los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán, se critican las acciones defensivas de la República Islámica de Irán.
Estados Unidos e Israel lanzaron una guerra de agresión contra Irán el 28 de febrero al asesinar al Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, y a los principales comandantes militares, así como a cientos de civiles.
En el marco de su legítima respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes iniciaron inmediatamente decisivos ataques con misiles y drones contra bases estadounidenses en la región y objetivos en los territorios ocupados por Israel.
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