Lo considero mi deber como analista y sobre todo por la necesidad de desvelar los crímenes que comete el régimen judío sionista israelí contra el pueblo palestino. Me obligo, día a día, que la causa palestina sea fuente de inspiración.
El 14 de mayo de 1948, en la medianoche de aquel infausto día, el denominado Mandato británico sobre Palestina, establecido por la desaparecida Sociedad de las Naciones (1) llegaba, tras 25 años, a su fin.
Por su parte, en la misma fecha, pero 12 horas antes y, en concomitancia con las autoridades ocupantes británicas, el sionismo judío de los colonos, principalmente europeos, al servicio de los intereses occidentales, que ya habían afincado sus madrigueras en tierras palestinas, tras años de colonización, robo reiterado de tierras palestinas y luego acciones terroristas, proclamaron su nacimiento como entidad internacional. Daban inicio así a su propio proceso de expolio, saqueo y crímenes que no cesado tras 78 años.
Al Nakba – La Catástrofe
El régimen nacionalsionista judío israelí surgió de presiones, alianzas, recomendaciones y determinaciones arbitrarias, bajo un supuesto peso de la conciencia de potencias europeas y Estados Unidos que definieron, sin base legal vinculante alguna, la recomendación de partición de Palestina - la llamada Resolución N° 181 de noviembre de 1947 (2) – apoyando la fragmentación de tierras palestinas y así tratar de apaciguar su frente a los crímenes nazis. Cuyo régimen gozó de amplio apoyo desde el mundo occidental, pues se presentaba como un adalid frente al “comunismo” representado por la ex Unión de Repúblicas Socialista Soviéticas – URSS.
La conducta cómplice e impunidad a favor del sionismo, ha significado que sea el pueblo palestino el que pague las consecuencias de una guerra europea, llevada a cabo por los conflictos geopolíticos occidentales. Un pueblo palestino sometido a un Holocausto desde ese 1948, sin tener arte ni parte en los crímenes cometidos por el Tercer Reich alemán y cuyo hito lo constituye Al Nakba conocida como la catástrofe en árabe– uno de los hitos más trágicos, sangrientos y violatorios del derecho internacional del cual se tenga memoria.
Al Nakba constituye el inicio masivo de un proceso de ocupación, colonización y exterminio llevado a cabo por sociedad israelí que utiliza el judaísmo cuyos creyentes, mayoritariamente son sionistas y que han pasado de autoconsiderarse víctimas a devenir en una sociedad victimaria. Y hablo de sociedad pues el 99% de la población israelí es partidaria del genocidio contra el pueblo palestino, que es la expresión más despreciable del racismo y supremacismo que caracteriza al sionismo y su política de colonialismo de asentamiento.
David Grün, político de origen polaco cuyo nombre fue sometido a un proceso de hebraización, cambiándolo por el de David Ben Gurión (3) fue el político sionista que formalizó el nacimiento a la vida internacional el ente que llamarían Israel al mediodía de ese 14 de mayo de 1948. Fundada en base a mitos fundacionales, apoyo de aquellas potencias del mundo occidental deseosas de establecer un nuevo orden mundial basado en dos elementos centrales: ampliación del imperialismo estadounidense y el desarrollo de una línea de dominio neocolonial bajo marcos políticos, económicos y militares definidos, desde el bloque occidental liderado desde Washington.
Y, evidentemente, desde el punto de vista geoestratégico, controlar una zona rica en recursos energéticos, dotada de una vital posición geográfica y pasos marítimos ya visualizados, como claves para el comercio internacional: Estrecho de Ormuz, Bab el Mandeb y el Canal de Suez. Objetivo que, con el paso de los años quedó manifiesto en forma superlativa con la instalación de decenas de bases militares en gran parte de los países árabes (gran parte de ellos monarquías feudales) destinadas a controlar en principio a la ex Unión Soviética y tras el año 1979 el frenar la influencia de la revolución islámica de Irán y los anhelos de autodeterminación de los pueblos de la región.
A lo anterior sumamos el objetivo occidental de tratar de impedir, en forma impotente, el avance impetuoso de la República Popular China en el ámbito político y económico mundial, donde su presencia desde Asia oriental hasta el mediterráneo y Africa implicaba, absolutamente, el tránsito por Asia Occidental como necesidad imperiosa en materia de establecer relaciones comerciales y políticas con aquellos países dotados de materias primas indispensables para la potencia asiática.
Para ese objetivo de dominio occidental, con la guía de Washington se necesitaba un testaferro que comulgara con la mentalidad imperial de aquellas potencias, definidas por el mártir Seyed Ali Jamenei como “potencias hegemónicas y arrogantes” y para ello que mejor que crear una entidad, en base a falacias y una historia, que comenzaría su derrotero de constituir una sociedad sobre la sangre y los huesos del pueblo palestino, para ampliar esos crímenes para gran parte de Asia occidental y hoy con influencias nefastas en África y Latinoamérica.
Colonos europeos de creencia judía, mayoritariamente, sumado a sionistas ateos – gran parte de la casta gobernante de los primeros años - que no profesaban la religión judía, sino que sólo utilizaban esta religión para sus fines políticos, se multiplicaron como conejos hambrientos en tierras palestinas. Acompañando esa voracidad con el elemento militar y que signaría la mencionada Al Nakba que significó la expulsión de sus tierras de 800 mil hombres y mujeres palestinos a partir del 14 de mayo de 1948.
Israel: IV Reich
El 14 de mayo de 1948 es una fecha que marcaría el punto de partido, no sólo del nacimiento de una entidad que señala una etapa de la historia moderna basada en la perversión, supremacismo, ocupación, colonialismo y genocidio que se extiende ya por 78 años y que a partir del 7 de octubre de 2023, tras la Operación de la resistencia palestina que conocemos como Tormenta de Al Aqsa, catalizaría la acción criminal del régimen judío sionista israelí hasta alturas que no se visualizaba desde las acciones de aquel Tercer Reich alemán de cuyo ejemplo tomó buena nota el ente judío sionista israelí. Un símil que nos permite definir al régimen judío sionista israelí como el IV Reich en versión sionista.
Este IV Reich, utiliza los mismos métodos de exterminio, ocupación, colonización, crímenes en general de aquel régimen nazi que, como cruel paradoja de la historia fue el responsable, no sólo del asesinato de 27 millones de soviéticos, decenas de miles de personas con discapacidad metal, cientos de miles de gitanos, presos políticos y de guerra, sino también europeos de creencia judía reivindicados por la actual sociedad israelí como elemento aglutinador de una identidad . Es realmente desquiciado constatar que, aquellos que se han declarado víctimas perpetuas sean hoy los mayores y más perversos criminales de la humanidad. Victimarios impresentables
Una sociedad israelí que sigue derramando lágrimas de cocodrilo por sus muertos y sin embargo lleva a la práctica métodos de exterminio tan execrables como aquellos que han denunciado como privativos contra los europeos de creencia judía. Esta sociedad, mayoritariamente, lleva a cabo, hace 78 años ya un genocidio, un holocausto del pueblo palestino que no cesa, que sigue representando los crímenes más abominables, perversos y despreciables que se pueden cometer contra seres humanos.
Un sionismo que trata de superar a su maestro, dotado de características racistas, supremacistas y una conducta de autodenominarse como un pueblo elegido cuyo territorio de conquista, afirman, le fue otorgado por una divinidad dotada de alguna vocación de promotor inmobiliario, capaz de otorgar tierras donde un pueblo milenario está asentado allí como es el palestino. El régimen judío nacionalsionista israelí, a esta altura, considerando sus crímenes de décadas y amplificados desde el 7 de octubre del 2023, junto a la agresión contra El Líbano, Siria, Irak, Yemen, y la República Islámica de Irán es claramente un símil del Tercer Reich alemán.
Suelo argumentar en mis escritos, con mucho más que la constatación como analista, que incluso organismos internacionales que durante décadas han sido entidades medrosas, timoratas, sordas, ciegas y mudas, en general, ante los crímenes del sionismo, no han podido evitar, sobre todo en el último lustro declarar y concluir que el régimen israelí comete crímenes de guerra y lesa humanidad, constituyéndose en un evidente genocidio.
Declaraciones, que en el caso de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) debería llevar a superar la mera denuncia y adentrarse en acciones que impliquen, por ejemplo, aplicar la carta fundacional de esta institución que, en su capítulo VII obligaría a castigar al ente criminal israelí por ser una amenaza a la paz y llevar agresiones y quebrantamiento de las leyes internacionales en especial mediante el artículo 42 de este capítulo (4).
Esta ONU a través de su Comité Especial de Descolonización sobre las prácticas israelíes en los territorios ocupados ha señalado, permanentemente que “lo que estamos presenciando contra el pueblo palestino es otra Al Nakba. Israel sigue infligiendo un sufrimiento inimaginable a las personas que viven bajo su ocupación, al tiempo que amplía rápidamente la confiscación de tierras como parte de sus aspiraciones coloniales más amplias y sigue conduciendo al asesinato masivo e indiscriminado de civiles, las desapariciones forzadas, la limpieza étnica y el sometimiento total de quienes se encuentran bajo su sistema de ocupación y apartheid…Lo que estamos presenciando podría muy bien ser otra Nakba” (5)
Auschwitz y Gaza: Una Misma realidad
Para el mencionado Comité, los testimonios recogidos en terreno ante los crímenes israelíes, sobre la población de Gaza ponen en evidencia que el uso de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, incluida la violencia sexual, son una práctica sistemática del Ejército sionista y sus fuerzas de seguridad, tanto el Shin Bet (Shabak) como el Mossad. Práctica de torturas y abusos sexuales extendidas en las prisiones y campos de detención militares del nacionalsionismo.
En un artículo publicado al conmemorarse los 77 años de Al Nakba señalé que el mencionado comité de la ONU afirmaba "Los métodos usados por el régimen israelí se leen como un libro de jugadas sobre cómo tratar de humillar, menospreciar e infundir miedo en los corazones de las personas; primero viene el acoso sexual, los tocamientos indebidos de las partes íntimas, luego los abusos sexuales, después la amenaza de violación y, por último, la violación propiamente dicha, incluida la violación en grupo, una práctica que se ha extendido por todo el país.
La institución internacional constata que estos crímenes del sionismo tienen lugar mientras el Gobierno de Israel sigue aplicando un bloqueo total a la ayuda para Gaza “convirtiendo el derecho a la alimentación en un arma. Es difícil imaginar un mundo en el que un Gobierno aplique políticas tan depravadas para matar de hambre a una población, mientras los camiones de alimentos están a sólo unos kilómetros de distancia. Sin embargo, esta es la enfermiza realidad de los habitantes de Gaza" Una política de hambre, los alimentos como arma de guerra.
Nada, absolutamente nada de lo descrito ha cambiado, más aún, hoy se tiende a invisibilizar estos crímenes aprovechando el proceso de agresión de Washington e Israel contra Irán, tanto en junio del año 2025 como la guerra impulsada desde el 28 de febrero de este 2026. Unido a la agresión contra El Líbano, que ha generado, sólo en el último año cinco mil mártires.
Reitero, letra a letra mis referencias frente a los crímenes judío sionistas israelíes. Palestina vive un genocidio, un calvario a manos de aquellos que alguna vez se consideraron víctimas y han usufructuado de lo que denominó la Shoá (6) y que hoy son carniceros, victimarios, crueles, bestias pardas. Un holocausto con una característica innegable: no ha concluido, está más presente que nunca. Y que, más aún, ha incrementado sus niveles de perversión, que ha significado llevar a cabo políticas de solución final, al estilo de aquellas planeadas en la Conferencia de Wannsee de los jerarcas nazis el 20 de enero de 1942.
Reunión llevada a cabo el 20 de enero del año 1942 en Wannsee, en los suburbios de Berlín entre políticos, burócratas y militares nazis donde, se verificó la planificación de cuestiones operativas de lo que posteriormente sería llamada la “solución final judía”. El encuentro de criminales en Wannsee tiene enormes similitudes con el llamado Plan Dalet (7) impulsado previo a la proclamación del nacimiento del régimen nacionalsionista, en esta réplica del régimen nazi en versión IV Reich Sionista.


En el Plan Dalet, al igual que en Wannsee se habla de la “disminución natural de la población palestina”, tratamiento adecuado para sionizar Palestina” “diferentes formas de solución” que se expresarán en arrasar las aldeas y pueblos palestinos, deportar a su población, cambiar los nombres del árabe al hebreo, demoler piedra sobre piedra las viviendas, reescribir la historia de miles de años del pueblo originario y fantasear con los mitos fundacionales cuya base son dos cuentos, propios del mundo Hollywoodense de Marvel que de pruebas históricas serias: un pueblo elegido al cual se le prometió una tierra. Desplazar y si ello no es suficiente, entonces exterminar todo vestigio de palestinos, especialmente mujeres y niños, de tal forma de hipotecar el futuro del pueblo nativo en esta tierra de mártires (8)
Efectivamente, a 78 años de Al Nakba, a 59 años de la Guerra de junio de 1967 y a 33 años de lo que fue el fraude de los Acuerdos de Oslo debemos unir 20 años de un bloqueo brutal contra la Franja de Gaza, a lo que adicionamos la política incrementada del genocidio, principalmente contra este enclave, desde el 7 de octubre del 2023 que ha significado el asesinato de 200 mil palestinos (entre asesinatos directos y muertes indirectas) el 70% de ellos mujeres y niños. 300 mil heridos, la destrucción del 80% de la infraestructura de Gaza: hospitales, escuelas, universidades, mezquitas, iglesias cristianas, fábricas, casas, calles y carreteras, infraestructura vial.
Con esta política de crímenes de guerra y lesa humanidad el ente infanticida israelí ha demostrado ser una maquinaria criminal. Un régimen depredador, que no dejará de ocupar territorio palestino, a no ser por la fuerza de la razón y la acción de Palestina y su pueblo. Como también el trabajo de aquellos que creemos en la justicia, así si ella se ejerce con todas las formas de lucha contra el terrorismo institucionalizado sionista cuya eliminación es indispensable.
Pablo Jofré Leal
Periodista. Analista internacional.
Articulo para HispanTV
- La Sociedad de Naciones, surgida tras las cenizas de la Primera Guerra Mundial, formalizó el mandato en 1922 y entró en vigor oficialmente el 29 de septiembre de 1923, durando hasta 1948. Los Mandatos eran una figura política creada tras la Primera Guerra Mundial por la Sociedad de Naciones, el organismo internacional que precedió a la ONU. Su objetivo era administrar los territorios que habían pertenecido a los imperios derrotados, en especial el Imperio Otomano, bajo la promesa de que en algún momento alcanzarían la independencia.
- https://www.un.org/unispal/document/auto-insert-185393/
- La hebraización de los nombres de los sionistas se convirtió en el pilar ideológico de esta ideología bajo las excusas más disimiles. Dejar atrás los nombres yiddish, polacos, alemanes o rusos que consideraban asociados a una debilidad. Se pretendía así rechazar el pasado e identificarse con este régimen establecido en Asia occidental. Crear un sentimiento de identidad colectiva frente a la diversidad de orígenes de los colonos sionistas. El mito de un renacer cultural y religioso en base a los mitos fundacionales. Establecer esta tendencia como una política de estado donde todo funcionario del régimen, diplomáticos y mandos militares tenían que adoptar apellidos hebreos. optaran apellidos hebreos para dar el ejemplo. Golda Mabovitch a Golda Meir. Simon Persky a Shimon Peres. Ariel Sheinerman a Ariel Sharon
- Artículo 42. Si el Consejo de Seguridad estimare que las medidas de que trata el Artículo 41 pueden ser inadecuadas o han demostrado serlo, podrá ejercer, por medio de fuerzas aéreas, navales o terrestres, la acción que sea necesaria para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales. Tal acción podrá comprender demostraciones, bloqueos y otras operaciones ejecutadas por fuerzas aéreas, navales o terrestres de Miembros de las Naciones Unidas. https://www.un.org/es/about-us/un-charter/chapter-7
- https://www.ungeneva.org/es/news-media/news/2025/05/106161/gaza-un-comite-de-la-onu-advierte-de-una-segunda-nakba
- Shoá. Literalmente Catástrofe en hebreo, para significar lo que comunicacionalmente han denominado holocausto sirviendo ello para lo que el analista estadounidense de familia de creencia judía Norman Finkelstein ha denominado “la Industria del Holocausto.
- Tras ser votada la resolución N.º 181 de diciembre del año 1947 (recomendación de la partición de Palestina) la Haganá – organización terrorista de colonos judíos – comenzó a implementar el denominado Plan Dalet, con el objetivo de generar las condiciones, que permitieran la conquista del territorio palestino. La consigna que movía a esta organización paramilitar fue “ninguna colonia judía situada fuera de los límites del estado Sionista, definido por la Resolución N° 181 sería abandonada o evacuada y la Haganá hará todo lo que esté a su alcance para hostigar, atacar y destruir a toda aldea y pueblo palestino que se resista a abandonar el territorio” Tras la proclamación de la entidad criminal, en mayo del año 1948 y con ello el inicio de la Nakba, todas las aldeas palestinas entre Tel Aviv y Al Quds, incluyendo los barrios palestinos de Jerusalén tenían que ser conquistados según este Plan. El proyecto sionista de ocupación jamás consideró que la posibilidad de una Estado palestino
