• El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, participa en una ceremonia de bienvenida junto a su par chino, Xi Jinping, en Pekín, 14 de mayo de 2026. (Foto: Reuters)
Publicada: jueves, 14 de mayo de 2026 14:27

La firmeza y el poder de Irán marcan la agenda internacional, mostrando que sus logros influyen más que las decisiones de otras potencias.

La visita del presidente de Estados Unidos a China está completamente bajo la sombra de la tercera guerra impuesta a Irán.

A pesar de la extraordinaria importancia de los expedientes conflictivos entre Estados Unidos y China —como la guerra arancelaria, el tema de Taiwán, las inversiones chinas en Estados Unidos y las relaciones comerciales entre ambos países—, desde la perspectiva de los observadores, la cuestión de la guerra estadounidense-israelí impuesta a Irán es más importante que todos los demás expedientes.

Donald Trump llegó a Pekín el miércoles cargando con un historial de derrota y fracaso en la guerra contra Irán, y esta realidad se refleja en el momento elegido para el viaje, en el lenguaje corporal de Trump y en los análisis de la gran mayoría de los medios internacionales, tanto alineados como hostiles a Irán.

La concreción de las demandas de China hacia Estados Unidos, tomando en cuenta la posición debilitada de Trump durante esta visita, está hoy más al alcance de Pekín que nunca.

En contraste, parece que las importantes concesiones que Trump pretendía obtener de China durante este viaje no se materializarán debido a la debilidad de su posición.

Muchos observadores en Estados Unidos están preocupados por la posibilidad de que Trump conceda ventajas significativas a China y consideran que, para salvarse a sí mismo y al Partido Republicano de una derrota política interna derivada del estancamiento de Estados Unidos en el pantano de la guerra contra Irán, podría otorgar concesiones estratégicas fundamentales a Pekín, como la suspensión de la ayuda militar a Taiwán.

China, teniendo en cuenta tanto la competencia estratégica y hostil bipartidista existente en Estados Unidos como los factores que debilitan a Washington en el escenario mundial, además de la posición ventajosa de Pekín debido al fracaso estadounidense frente a Irán, naturalmente persigue objetivos que van más allá de sus demandas tradicionales hacia Estados Unidos.

Los principios fundamentales de Irán no dependen del viaje de Trump a China

Para Irán, el énfasis en la realización de sus principios fundamentales al final de la guerra no está subordinado al viaje de Trump.

Antes que esperar los resultados de la visita de Trump a China y las complejas interdependencias de intereses entre Washington y Pekín para definir sus líneas rojas respecto al final de la guerra, Irán se apoya en sus propias capacidades intrínsecas, las cuales le han permitido mantener hasta ahora la posición dominante en la guerra.

Las condiciones de Irán para poner fin a la guerra están directamente relacionadas con la seguridad nacional y existencial del país, y para garantizar dichas condiciones Teherán no espera acuerdos fuera de sus fronteras. Los intereses nacionales de los iraníes ocupan el primer lugar en las prioridades de Irán.

La extraordinaria y llamativa victoria de Irán al resistir frente a Estados Unidos y al régimen sionista, e impedir el más mínimo logro para Washington y sus aliados, constituye una variable independiente que ha influido en las políticas de las grandes potencias, incluida China, y no al revés. Por ello, es natural que más que Irán observa las decisiones de las grandes potencias, sean esas potencias las que observan las capacidades y logros iraníes.

No solo Estados Unidos y sus aliados no esperaban semejante desempeño de Irán en la resistencia frente a la guerra estadounidense-sionista, sino que incluso los aliados de Irán, incluidos Rusia y China, tampoco anticipaban una victoria de esta magnitud.

Araqchi ratificó ante BRICS la determinación de Irán a la hora de materializar sus derechos

Las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores iraní, Seyed Abás Arqachi, en la cumbre de los BRICS en La India constituyen una reafirmación de la determinación de Irán para hacer valer sus derechos legítimos.

Simultáneamente con la reunión entre Trump y Xi Jinping en Pekín, el canciller iraní declaró con firmeza en la cumbre de los BRICS que Irán está decidido a lograr sus condiciones y que no aceptará rendirse.

Irán, apoyándose en su poder material y espiritual, especialmente en la capacidad de sus Fuerzas Armadas y en la firme resistencia del pueblo en defensa del sistema y de las fuerzas militares, insiste en sus principios y rechaza aceptar la guerra como una amenaza permanente sobre su cabeza, al tiempo que se declara preparado para un nuevo enfrentamiento con el enemigo.

Al mismo tiempo que exhibe su poder interno, Irán usa las capacidades internacionales y regionales para explicar sus posiciones lógicas y de principios.

El control del estrecho de Ormuz refleja coordinación entre el campo militar y la diplomacia

La acción decisiva de las Fuerzas Armadas iraníes en la gestión del estrecho de Ormuz y la incautación de una embarcación infractora son presentadas como un ejemplo de coordinación entre el campo militar y la diplomacia.

La gestión del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz bajo autorización y coordinación de las Fuerzas Armadas iraníes, así como las medidas contra embarcaciones que violen las normas anunciadas por la República Islámica, demuestran que para Irán la protección firme de sus intereses tiene prioridad sobre cualquier intercambio, interacción o acuerdo internacional entre las grandes potencias.

Más allá de lo que ocurra en el ámbito político y en los intercambios internacionales, Irán continúa defendiendo sus intereses con firmeza y no delega en otros la garantía de su seguridad.