• Una vista de los graves daños en el Instituto Pasteur de Teherán tras los ataques militares lanzados por Estados Unidos e Israel. (Foto: Anadolu)
Publicada: miércoles, 13 de mayo de 2026 18:18

Más de 1000 científicos han firmado una cartam expresando su preocupación por ataques que dañaron instituciones científicas iraníes durante la agresión estadounidense-israelí.

La carta, dirigida al secretario general de la ONU, António Guterres, al director general de la Unesco y al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, condena los bombardeos contra la Universidad Tecnológica de Isfahán, la Universidad de Ciencia y Tecnología de Irán y la Universidad Tecnológica Amirkabir de Teherán, llevadas a cabo entre el 28 y el 30 de marzo.

“En otro ataque perpetrado el 31 de marzo, uno de los mayores centros de investigación y desarrollo farmacéutico de Irán, Tofiq Daru, importante productor de anestésicos y tratamientos para la esclerosis múltiple y el cáncer, fue atacado y sufrió graves daños”, decía la carta.

Posteriormente se llevaron a cabo otros ataques. El 3 de abril, varias partes de la Universidad Shahid Beheshti de Teherán, incluido el Instituto de Investigación de Láser y Plasma, sufrieron graves daños.

El 6 de abril, la Universidad Tecnológica de Sharif fue atacada, causando graves daños a la Facultad de Ingeniería Civil, el Departamento de Filosofía de la Ciencia, los Institutos de Investigación Nano y Ambiental, el edificio del Instituto de Investigación Convergente y la Facultad de Ingeniería Eléctrica, entre otras instalaciones.

 

Durante la agresión ilegal, la Facultad de Farmacia de la Universidad de Shiraz y el Campus del Hospital Veterinario Especializado de la Universidad de Urmía también resultaron afectados.

Según los firmantes, la guerra de agresión estadounidense-israelí contra Irán incluyó el bombardeo de múltiples objetivos civiles.

“Las instituciones científicas y educativas son espacios civiles esenciales para la salud pública, el conocimiento y la supervivencia humana”, afirmaba la carta.

La carta ha destacado que la destrucción de instituciones científicas “pone en peligro a investigadores, estudiantes, personal médico y al público en general, a la vez que causa un daño duradero a la ciencia y a la sociedad”.

La carta insta a todas las partes a cesar de inmediato los ataques contra instalaciones científicas y educativas civiles, incluidos laboratorios, universidades, hospitales, centros de investigación, bibliotecas y archivos.

Asimismo, ha exigido a la ONU, la Unesco y los organismos internacionales pertinentes a documentar los daños sufridos por estas instituciones, proteger a los académicos y estudiantes afectados y apoyar las investigaciones independientes sobre las violaciones del derecho internacional humanitario.

“Los responsables de los ataques ilícitos contra lugares civiles protegidos deben ser identificados y responsabilizados mediante mecanismos legales imparciales”, se lee en la carta.

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