El ministro de Energía y Minas cubano, Vicente de la O Levy, ha señalado que la principal causa de la asfixia energética actual es la falta de combustible, asociada al recrudecimiento del bloqueo económico y energético contra Cuba.
“La situación es muy tensa. No tenemos absolutamente nada de fuel, no tenemos absolutamente de diésel”, ha dicho en una entrevista con medios locales.
Ha señalado que actualmente la generación depende fundamentalmente del gas acompañante producido en la isla y del crudo nacional, cuya producción ha crecido.
Según De la O Levy, desde diciembre, el país estuvo prácticamente cuatro meses sin recibir combustible. “No entró un barco de combustible a Cuba hasta la llegada del donativo de la Federación Rusa, con unas 100 000 toneladas de crudo”, lo que permitió aliviar ligeramente la situación durante el mes de abril, pero ya se ha consumido y la situación ha vuelto a los peores momentos.
El ministro ha sostenido que a la falta de combustible se suma el deterioro acumulado de las termoeléctricas, que trabajan con fuerte desgaste tecnológico y escasez de piezas de repuesto.
De la O Levy ha destacado la capacidad de resistencia de la isla. “Seguiremos bloqueados, pero seguiremos resistiendo y seguiremos encontrando soluciones; seguiremos buscando alternativas propias, nacionales, con nuestros recursos”, ha concluido.
En este contexto, Cuba impulsa su estrategia de transición energética para diversificar fuentes y reducir la dependencia de combustibles importados, pero esas transformaciones requieren tiempo, financiamiento y estabilidad tecnológica.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, acusó el miércoles en redes sociales a Estados Uniods de estar asfixiando a la isla con el “genocida bloqueo energético” que le impide importar combustibles.
Desde enero, la Administración Trump ha acumulado más de 240 sanciones contra Cuba y ha reforzado el embargo con nuevas medidas financieras, energéticas y comerciales. La Casa Blanca sostiene que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional estadounidense por sus relaciones con Rusia, China y otros actores hostiles a Washington.
Desde La Habana, el Gobierno cubano presenta las medidas como un intento deliberado de provocar hambre, colapso económico y desesperación social. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla ha acusado a Estados Unidos de aplicar una política “genocida” contra la isla.
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