• Misil balístico intercontinental ruso RS-24 Yars durante un desfile militar en Moscú, capital de Rusia.
Publicada: domingo, 3 de enero de 2021 2:01

Rusia planea probar un misil balístico intercontinental que puede superar cualquier defensa y es capaz de destruir un área del tamaño de Texas o Francia.

Según publicó el miércoles el periódico oficial del Ministerio de Defensa de Rusia, Krasnaya Zvezda, citando al viceministro ruso Alexander Kryorovorchek, Moscú se prepara para realizar pruebas en vuelo de su nuevo misil balístico intercontinental  (ICBM, por sus siglas en inglés), identificado como RS-28 Sarmat.

Ningún sistema de defensa antimisiles, incluso el más avanzado, puede obstaculizarlo”, subrayó el alto funcionario ruso, al describir el misil que pesa 208 toneladas, tiene un alcance de aproximadamente tiene un alcance de 18 000 kilómetros y es capaz de portar 16 ojivas.

A día de hoy, ha explicado el viceministro ruso, las pruebas de lanzamiento –es decir, la comprobación del acelerador de pólvora que ‘empuja’ el misil desde el silo hasta una altura de 30 metros y la puesta en marcha del motor de primera etapa– de los misiles Sarmat han terminado con resultado positivo. En un futuro próximo, comenzaremos las pruebas de vuelo de este sistema de misiles”, ha remarcado.

 

A su vez, el presidente ruso, Vladimir Putin, que presentó en 2018 el Sarmat como una de las nuevas armas estratégicas del país, el 17 de diciembre, aseguró que Rusia cuenta con un armamento “para el cual, el sistema de defensa antimisiles [de Estados Unidos] no es un obstáculo” e informó que el Sarmat será presentado en el año 2021.

Rusia se está dedicando a modernizar sus equipos militares y a mejorar su capacidad ofensiva y defensiva, dada las tiranteces que mantiene con el Occidente por temas como las crisis en Siria y Ucrania, situaciones que han conducido a ambas partes al borde de la guerra.

Mientras tanto, han aumentado los temores a una nueva carrera armamentista entre EE.UU. y Rusia, las dos potencias nucleares, después de la retirada en 2019 de Washington del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés), que obligaba a las dos partes a eliminar todos los misiles, tanto nucleares como convencionales, que tuvieran un alcance de entre 500 y 1000 kilómetros —de corto alcance— y de entre 1000 y 5500 kilómetros —de medio alcance—.

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