“Observamos una tendencia a la escalada de tensión y pensamos que los recientes ejercicios (de Seúl y Washington), a pesar de que han sido algo más leves que el escenario original, han contribuido a ello, en el sentido de que han provocado a Pyongyang a realizar otro lanzamiento”, ha señalado este martes el vicecanciller ruso Serguei Riabkov.
El diplomático ha expresado la preocupación de Moscú por las repercusiones que puede tener este tipo de acciones provocativas en la seguridad de la región del noreste asiático.
En alusión al nuevo ensayo misilístico que realizó Pyongyang a primeras horas de este martes, Riabkov ha reconocido que la medida deriva en endurecer el régimen de sanciones contra el país asiático, no obstante, ha enfatizado que recurrir a dicho mecanismo para presionar al Gobierno norcoreano es “un recurso agotado”.
Observamos una tendencia a la escalada de tensión y pensamos que los recientes ejercicios (de Seúl y Washington), a pesar de que han sido algo más leves que el escenario original, han contribuido a ello, en el sentido de que han provocado a Pyongyang a realizar otro lanzamiento”, afirma el vicecanciller ruso Serguei Riabkov.
De igual manera, ha puesto en duda que la reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), convocada por Japón, Corea del Sur y EE.UU., pueda resolver el problema mientras se considere la opción militar como una solución a la crisis surgida.
“Ya es imposible adoptar resoluciones sin la mención expresa de que el problema no tiene solución militar, sino únicamente la política, y sin una cláusula que excluya la adopción de sanciones unilaterales al margen de aquellas que son aprobadas de forma colectiva por el Consejo de Seguridad de la ONU”, argumenta el vicecanciller de Rusia.
Corea del Sur y EE.UU. han acordado tomar medidas de represalia, incluida ‘militares’, contra Pyongyang por lanzar otro misil balístico que, tras sobrevolar el cielo nipón, cayó en aguas del mar de Japón (mar del Este).
Este último lanzamiento de Pyongyang se produce días después de que el Ejército norcoreano disparara tres misiles balísticos de corto alcance, en medio de una creciente tensión en la península coreana.
La Casa Blanca y sus aliados denuncian los ensayos balísticos y nucleares de Pyongyang, mientras que el Gobierno norcoreano asegura que tiene derecho a seguir adelante con estas pruebas ante las “provocativas” maniobras militares conjuntas entre Washington y Seúl.
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