En una llamada telefónica mantenida este viernes con su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente de China, Xi Jinping, ha descrito como preocupante la situación actual y ha pedido sumar los esfuerzos para preservar la paz y la estabilidad a nivel internacional.
“Hemos de seguir firmes en el lado correcto de la historia, proteger mejor los intereses comunes de ambas naciones y del Sur Global, defender conjuntamente el protagonismo de la ONU, la justicia internacional y la imparcialidad”, ha subrayado.
En otra parte de sus declaraciones, el mandatario ha refutado las “acusaciones sin fundamento” sobre la presencia expansionista del gigante asiático en el Ártico y Groenlandia, aseverando que se trata de unos pretextos fabricados para “buscar beneficios egoístas”.
El presidente de Brasil, por su parte, ha destacado el papel que desempeñan los dos países en defender el multilateralismo y el libre comercio, mientras que ha acogido la idea de aumentar las colaboraciones bilaterales para reforzar la autoridad de la ONU, reforzar las cooperaciones en el marco de los BRICS y contribuir a la estabilidad regional y global.
Las críticas del mandatario chino se han producido después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara en el Foro Económico Mundial de Davos un principio de acuerdo sobre Groenlandia.
El Gobierno norteamericano ha afirmado que la adquisición de Groenlandia —rica en recursos naturales y de importancia estratégica— sería necesaria para impedir que potencias como Rusia o China se impongan en el Ártico, aunque las acusaciones sobre una supuesta presencia militar de buques rusos y chinos en las cercanías de la isla han sido desmentidas por fuentes escandinavas con acceso a inteligencia de la OTAN.
El plan ambicioso de Trump para Groenlandia se produce dentro del marco de la publicación de la nueva estrategia de seguridad de Washington, que hace referencia a la doctrina ‘America First’ de la Casa Blanca. El documento prioriza los objetivos nacionales de EE.UU., lo que supone una señal del regreso del imperialismo.
Por otra parte, Brasil ve obsoletos y dañinos la división del mundo en zonas de influencia y el neocolonialismo por parte de Estados Unidos, denunciando que su agresión militar contra Venezuela constituye otro capítulo lamentable en la continua erosión del derecho internacional y del orden multilateral establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
“Año tras año, las grandes potencias han intensificado los ataques contra la autoridad de las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad. Cuando el uso de la fuerza para resolver disputas deja de ser la excepción y se convierte en la regla, se pone en riesgo la paz, la seguridad y la estabilidad global. Si las normas se aplican solo de manera selectiva, se genera anomia, debilitando no solo a los Estados individuales sino al sistema internacional en su conjunto”, afirmó Lula en un artículo publicado 18 de enero en el diario estadounidense The New York Times.
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