En las últimas semanas, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha amenazado reiteradamente con reanudar los ataques contra las instalaciones nucleares de Irán, en particular contra un complejo subterráneo vinculado al programa nuclear iraní, situado en Kuh-e Kolang (monte Kolang), en el sur del país.
Recientemente, doce países, entre ellos Irán, Rusia, China, Cuba y Pakistán, condenaron cualquier ataque o amenaza contra instalaciones nucleares de uso pacífico sometidas a las salvaguardias de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).
Tras los ataques estadounidense-israelíes contra instalaciones nucleares iraníes durante la agresión no provocada de febrero, el Parlamento de Irán comenzó a elaborar un plan de urgencia para la retirada del país del Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear, al considerar que su pertenencia al tratado no había logrado proteger sus instalaciones nucleares.
Un eventual reinicio de los ataques por parte de Estados Unidos e Israel recibiría una respuesta firme y contundente de Teherán, con consecuencias económicas que podrían extenderse a escala regional y mundial. Pero ¿cuáles son los escenarios que contempla Teherán?
Primer escenario: una ofensiva a corto plazo contra el monte Kolang
El primer escenario plantea una guerra limitada en la que Estados Unidos atacaría el monte Kolang, conocido internacionalmente como el monte Pickaxe (Piqueta) y otras infraestructuras, mientras Irán respondería con misiles y drones. Los enfrentamientos podrían extenderse durante varios días y afectar a países de la región y a bases estadounidenses.
Trump podría proclamar unilateralmente la victoria y presentar la supuesta destrucción de las instalaciones nucleares iraníes como un logro político, sin alcanzar una victoria estratégica decisiva.
Eso podría ocurrir, mientras que Irán sostenía que los ataques contra sus instalaciones nucleares no podían destruir su capacidad nuclear, ya que esta se sustentaba en el conocimiento y el capital humano. De hecho, durante las agresiones de junio de 2025 y del 28 de febrero, los atacantes bombardearon instalaciones nucleares iraníes.
Sin embargo, cuestiones como el estrecho de Ormuz, el bloqueo naval y el caso nuclear seguirían sin resolverse. La tensión podría prolongarse durante meses, agravando la crisis energética y las dificultades diplomáticas, con el riesgo de que una guerra limitada termine convirtiéndose en un conflicto de mayor escala.
En este sentido, el periódico iraní Kayhan afirmó que las reiteradas amenazas de Estados Unidos e Israel de lanzar una ofensiva militar contra Irán, incluido un ataque contra el monte Kolang, equivaldrían a una respuesta contundente e implacable de Irán contra las instalaciones nucleares israelíes.
“La guerra existencial y decisiva entre la verdad y la falsedad constituye el escenario del auxilio divino y de la victoria de la voluntad de la verdad. Una civilización cimentada en el darwinismo social, la dominación, el colonialismo y el saqueo de las riquezas de los pueblos se encuentra en evidente declive frente a un Irán con identidad propia y poderoso, fundamentado en los principios de la escuela de Ahlul Bait (Familia del Profeta del Islam, la paz sea con ella), cuyo alcance se extenderá por todo el mundo a medida que crezca la adhesión de las personas a esta doctrina, especialmente en Occidente.
Irán avanza por el camino de la verdad, apoyándose en los principios de la Revolución Islámica y bajo la guía de la Wilayat Faqih (Tutela del Jurista Islámico). Nuevas ecuaciones de poder establecidas por Irán se han extendido por la región y el mundo. Irán se ha convertido en el centro desde el que se determinan las relaciones de poder, mientras que el agotado orden hegemónico está en declive frente al orden civilizatorio de la resistencia islámica.
En esta guerra, Estados Unidos se ha visto gravemente debilitado en los ámbitos energético y armamentístico. El coste del conflicto ha superado con creces sus expectativas y la doctrina iraní de guerra asimétrica ha neutralizado su superioridad armamentística. En definitiva, la era de Estados Unidos ha llegado a su fin y el orden de la Resistencia es el que se está expandiendo por el mundo.
Israel, por su parte, ha quedado paralizado ante el poder del Irán islámico y no tiene otra salida que el colapso. Ninguna potencia puede ya poner en marcha planes en materia de seguridad, comercio, energía y economía mundiales sin tener en cuenta la voluntad de Irán. La etapa en la que los flujos energéticos se gestionaban en beneficio de Occidente ha llegado a su fin. Las ecuaciones de dominación han chocado contra el muro de la Resistencia y han perdido su eficacia.
Esta es la era del Islam. En estas circunstancias, las reiteradas amenazas de Estados Unidos e Israel de lanzar ataques militares contra Irán, incluido un ataque contra el monte Kolang, equivalen a exponerse a una respuesta iraní dura e implacable contra las instalaciones nucleares israelíes. Estados Unidos e Israel saben que es imposible regresar a las antiguas ecuaciones de poder”, constató el diario.
Segundo escenario: una guerra con una coalición de EEUU e Israel
El segundo escenario contempla una guerra a gran escala con la participación de Israel, que incluiría bombardeos contra objetivos en el interior de Irán y podría prolongarse durante meses. Esta opción parece menos probable antes de las elecciones estadounidenses, ya que podría alterar el panorama político del país, pero ganaría fuerza después de los comicios, cuando se conozcan sus resultados y el futuro de los republicanos.
En resumen, se plantean dos posibilidades: una guerra limitada y breve, con objetivos simbólicos, antes de las elecciones, y un conflicto más amplio y prolongado, con la participación de Israel, después de los comicios. El primer escenario dejaría prácticamente intacta la situación actual, mientras que el segundo tendría consecuencias mucho más profundas.
En cualquier caso, una guerra limitada no resolvería problemas como el precio de la energía en Occidente, y una guerra a gran escala tendría repercusiones políticas y de seguridad a largo plazo.
Capacidad defensiva de Irán para imponer costes asimétricos
Irán dispone de un amplio y diverso arsenal de medios de ataque, que incluye misiles balísticos y de crucero, así como drones de ataque unidireccional.
La ventaja asimétrica de Irán radica en que no necesita igualar a Estados Unidos en número de aeronaves, superioridad aérea, tecnología satelital o redes de inteligencia para imponerle costes elevados.
En este sentido, el diario Keyhan afirmó que la superioridad armamentística de Estados Unidos ha quedado neutralizada por la doctrina de guerra asimétrica de Irán. La era estadounidense ha llegado a su fin y es el orden de la resistencia el que se está expandiendo por todo el mundo, añadió.
Según Keyhan, Israel también ha quedado paralizado ante el poder de la República Islámica de Irán y no tiene más salida que el colapso. Ninguna potencia podrá ya adoptar decisiones en materia de seguridad, comercio, energía y economía mundial sin tener en cuenta la voluntad de Irán. La era en la que los flujos energéticos se gestionaban en beneficio de Occidente ha llegado a su fin.
‘Infraestructuras energéticas son objetivos legítimos’
Los expertos destacan que Teherán no permanecerá de brazos cruzados ante las amenazas contra sus infraestructuras nucleares.
Entre las posibles opciones de represalia, señalan ataques a gran escala contra las infraestructuras energéticas de Israel y de los países que albergan bases militares estadounidenses, la expansión geográfica del conflicto a zonas más alejadas del océano Índico y el Mediterráneo, e incluso a algunas partes de Europa, así como operaciones terrestres contra centros e instalaciones militares de Estados Unidos en países de la región.
‘Irán atacará instalaciones nucleares de Israel’
El avance de Irán hacia la disuasión nuclear también podría plantearse como otro de los escenarios posibles. Un miembro de la junta directiva del Parlamento iraní advirtió asimismo de las graves consecuencias que tendría cualquier agresión contra las instalaciones nucleares del país.
“Si la otra parte vuelve a emprender una acción de este tipo e incluso ataca las infraestructuras nucleares de Irán, la República Islámica considerará las instalaciones nucleares del régimen israelí un objetivo legítimo para responder a dicha agresión”, afirmó.
Explicó que si los ataques se repiten, los objetivos de Irán serán mucho más amplios que en el pasado y la República Islámica dispone de plena libertad para responder.
Asimismo, subrayó que Irán tiene un amplio abanico de opciones y está preparado para responder a cualquier eventual agresión y recalcó que las declaraciones y posturas de Trump no podrán impedir que Teherán lleve a cabo su represalia.
En este sentido, la revista estadounidense especializada en política exterior y relaciones internacionales Foreign Affairs señaló en un artículo publicado el 20 de octubre que la disuasión nuclear se basa en la premisa de que un agresor desistirá de atacar si los costes de la ofensiva superan los beneficios potenciales. Desde esta perspectiva, las armas nucleares son, ante todo, un instrumento para modificar los cálculos estratégicos del adversario, más que un medio destinado necesariamente a su empleo en el campo de batalla.
‘Interrupción de las conexiones a Internet y de las redes de transmisión de datos en el golfo Pérsico.’
Entre las posibles opciones figuran la interrupción de las conexiones a Internet y de las redes de transmisión de datos en el golfo Pérsico, así como ataques con misiles y drones contra centros de datos en distintos países, una posibilidad que Teherán ha confirmado en varias ocasiones.
La medida podría provocar interrupciones de Internet y las comunicaciones, retrasos y mayores costes en la transmisión de datos, así como alteraciones en los servicios en la nube, el comercio electrónico y las transacciones financieras.
El tránsito por Ormuz y el aumento de los precios de los combustibles
Este escenario reviste una enorme importancia económica, ya que Irán podría trasladar las consecuencias económicas de la guerra del ámbito militar al mercado energético mundial mediante amenazas o posibles alteraciones del tráfico marítimo.
Una cuarta parte del petróleo mundial transita por el estrecho de Ormuz, por lo que cualquier interrupción del tráfico marítimo en esta vía estratégica podría provocar un fuerte aumento de los precios del crudo.
De hecho, durante la guerra de febrero, el diario estadounidense The Wall Street Journal llegó a plantear en uno de sus informes un escenario en el que el precio del petróleo alcanzaría los 180 dólares por barril.
Los cálculos militares no justifican el uso de armas nucleares contra Irán
En relación con la posibilidad de que Estados Unidos recurra a armas nucleares tácticas para destruir las infraestructuras nucleares de Irán, una analista examina por qué los cálculos militares de Washington y el régimen de Tel Aviv no se sostienen en este escenario.
Al referirse a una de las hipótesis de ataque contra las instalaciones subterráneas de Kuh-e Kolang, que tendría como objetivo destruir infraestructuras nucleares o misilísticas iraníes y que se ha planteado en los últimos meses en el contexto de un posible conflicto entre Irán y Estados Unidos, explicó que quienes defienden este escenario consideran que, ante las dificultades para destruir dichas instalaciones con armamento convencional, Washington podría recurrir a armas nucleares tácticas para intentar aniquilarlas.
Según la analista, esta conclusión carece de fundamento desde el punto de vista militar, ya que la cuestión no se limita a la potencia de la explosión. También deben tenerse en cuenta la magnitud de los daños previsibles, la naturaleza del objetivo, los resultados operativos del ataque y su impacto en la capacidad militar del adversario.
Imponer costes políticos y económicos a Estados Unidos
La Oficina Presupuestaria del Congreso de Estados Unidos (CBO) estimó que, hasta el 1 de agosto de 2026, el coste adicional de las operaciones militares estadounidenses contra Irán ascendía a unos 38 000 millones de dólares. Esta cifra incluye los gastos operativos y de municiones.
La ventaja de Irán se fortalece cuando los costes de la guerra para su adversario aumentan sin que los daños sufridos por el propio país crezcan al mismo ritmo o con la misma intensidad. Esta relación es más importante que la cifra absoluta de los costes.
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