• El vicesecretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Baqeri Kani, habla en la XIV Reunión Internacional de Altos Representantes para Asuntos de Seguridad en Moscú, 28 de mayo de 2026.
Publicada: jueves, 28 de mayo de 2026 18:30

Irán reitera que su sólida defensa en la reciente guerra ha demostrado que el “festín de vampiros” ha terminado, destacando que la región ya no servirá de escudo a bases de EE.UU.

Durante su intervención este jueves en la XIV Reunión Internacional de Altos Representantes para Asuntos de Seguridad celebrada en Moscú, capital rusa, el vicesecretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Baqeri Kani, ha condenado “una guerra agresiva” lanzada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero y crímenes que cometieron ambos regímenes contra la nación iraní durante esta agresión.

Mientras tanto, ha expuesto la visión de Teherán para una nueva arquitectura de seguridad en Asia Occidental tras el fracaso militar de Estados Unidos e Israel en esta guerra de 40 días contra el país persa.

“Pero la asombrosa resistencia del pueblo iraní y de nuestras heroicas fuerzas armadas demostró que las ambiciones, los cálculos y los sistemas militares del enemigo fracasaron simultáneamente frente a la proyección de poder de la República Islámica de Iránˮ, ha afirmado.

El alto funcionario iraní ha señalado que la sólida y capaz defensa de Irán ha demostrado que el festín de los vampiros ha terminado.

Ormuz no puede servir de fuente de inseguridad para el país

Baqeri Kani ha destacado que ahora está claro para todos que la presencia militar estadounidense y su connivencia con el régimen sionista están poniendo en peligro la seguridad de la región, y por supuesto, los países anfitriones están pagando el precio más alto.

Ha dejado claro que el estrecho de Ormuz no puede convertirse en una fuente de inseguridad para la República Islámica, un Estado costero que lo domina.

“Las potencias que han utilizado este paso marítimo contra la seguridad de los países ribereños deben rendir cuentasˮ, ha enfatizado el diplomático persa, haciendo una referencia implícita al despliegue militar estadounidense en zonas cercanas al estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico.

Ha declarado, además, que “sin duda, el tiempo no retrocederáˮ y que “las naciones y territorios de la región ya no serán escudos para las bases estadounidensesˮ.

Baqeri ha señalado que Asia Occidental, y especialmente la región del Golfo Pérsico, necesita actualmente una “nueva ecuación de seguridadˮ capaz de eliminar las raíces de la crisis y evitar la reproducción de guerras e inestabilidad.

Ha subrayado que la República Islámica considera que, mediante el fortalecimiento de la cooperación y la atención simultánea a la seguridad y al desarrollo, es posible garantizar los intereses legítimos de todos los países y establecer un nuevo orden justo basado en principios de seguridad endógena, indivisible y libre de fuerzas externas y extrarregionales.

Asimismo, ha afirmado que Irán, siguiendo una doctrina basada en los principios de “unidad, independencia y resistenciaˮ, busca construir “un orden justo que rechace la hegemonía y el expansionismo, al tiempo que fortalezca la confianza y la cooperaciónˮ.

En esta línea, Baqeri ha señalado que la República Islámica está dispuesta a entablar un diálogo constructivo y una cooperación sostenible con todos los países responsables de la región para avanzar hacia ese objetivo.

Sus declaraciones se producen en un contexto de elevadas tensiones entre Irán y Estados Unidos provenientes de una guerra de agresión lanzada a finales de febrero por Washington y el régimen de Israel contra el territorio iraní que se cobró más de 3000 muertos, entre ellos altos responsables y mandos militares del país.

En respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes llevaron a cabo 100 oleadas de contraataques durante 40 días, dirigidos contra activos militares estadounidenses e israelíes, lo que ocasionó daños significativos. Irán también cerró el estrecho de Ormuz como parte de sus acciones de represalia.

Pese a un alto el fuego alcanzado el 8 de marzo y el inicio de unas negociaciones para alcanzar un acuerdo definitivo, EE.UU. impuso un bloqueo naval a Irán para forzarle al país persa a alcanzar un acuerdo y reabrir el Ormuz. Teherán, por su parte, ha dejado claro que no se someterá a las presiones de Washington en ceder, entre otros el control de Ormuz.

ftm/tmv