• Buque iraní IRIS Dena en la Bahía de Bengala durante la Revista Internacional de Flotas celebrada en Visakhapatnam, India, 18 de febrero de 2026.
Publicada: lunes, 11 de mayo de 2026 10:56

Irán ha exigido al Consejo de DD.HH. de la ONU investigar el crimen de guerra que cometió EE.UU. al atacar el buque IRIS Dena, provocando la muerte de 104 marineros.

El Comité de Derechos Humanos de Irán ha condenado este lunes el ataque de un submarino estadounidense contra la fragata iraní Dena en aguas internacionales, y ha pedido al Consejo de Derechos Humanos de la ONU (CDHNU) y al secretario general del organismo que abran un expediente independiente para investigar lo que calificó como un “crimen de guerra”.

En un comunicado difundido por la oficina de asuntos internacionales del Poder Judicial iraní, el organismo ha denunciado que la embarcación fue atacada “sin justificación operativa” mientras navegaba fuera de cualquier zona de combate activa, afirmando que Estados Unidos y sus mandos militares y políticos son “directamente responsables” de la muerte de 104 tripulantes.

El Comité ha sostenido que el destructor IRIS Dena participaba en ejercicios navales internacionales en la India y regresaba a Irán cumpliendo los protocolos de navegación, por lo que —según el texto— no representaba amenaza alguna. La nota subraya que la nave se encontraba desarmada, en cumplimiento de los requisitos del ejercicio “Milan 2026”, y que Washington conocía esa condición.

La institución iraní ha denunciado además que el ataque se ejecutó en dos fases, con un primer torpedo que inmovilizó la nave y un segundo disparo lanzado más de una hora después, cuando más de un centenar de marineros se encontraban agrupados en la cubierta. Según el comunicado, este patrón constituye un “ataque doble”, una práctica prohibida por el derecho internacional humanitario por buscar maximizar víctimas.

 

El texto también acusa a Estados Unidos de abandonar la zona sin realizar operaciones de rescate, en violación de la Convención de Ginebra de 1949, que obliga a asistir a heridos y náufragos tras un enfrentamiento. Irán afirma que 32 tripulantes fueron rescatados posteriormente por fuerzas de Sri Lanka, mientras que los cuerpos de 20 marineros siguen desaparecidos.

Asimismo, el Comité ha reprochado a Sri Lanka e la India por no haber facilitado de manera inmediata el atraque de emergencia solicitado por Irán antes del ataque, pese a que ambos países habían autorizado la presencia de la flotilla iraní en la región. Según Teherán, esta falta de asistencia vulneró compromisos diplomáticos y de seguridad previamente establecidos.

El organismo también ha criticado que, tras el hundimiento, Washington habría presionado a Sri Lanka para impedir la repatriación de los cuerpos, lo que ha calificado como una violación de los derechos de las familias de las víctimas y de las normas internacionales sobre el trato digno a los fallecidos en conflictos armados.

Finalmente, el Comité ha solicitado a Naciones Unidas que condene formalmente el ataque, registre los nombres de los responsables estadounidenses como “criminales de guerra” y exija compensaciones integrales a favor de las familias de los fallecidos y del Estado iraní. Teherán ha reiterado que se reserva el derecho a responder y a emprender acciones legales en foros internacionales.

Según las autoridades iraníes, el ataque ocurrió en la madrugada de 4 de marzo de 2026, cuando el submarino estadounidense USS Charlotte lanzó dos torpedos contra el buque iraní IRIS Dena a unas 19 millas náuticas del puerto de Galle, en Sri Lanka. El Ejército iraní informó que un total de 136 tripulantes se encontraban en la fragata, de los cuales 104 perdieron la vida y otros 32 resultaron heridos.

Durante la misión denominada ‘360 grados’ de la Armada iraní alrededor del mundo, el destructor ‘Dena’ completó con éxito sus deberes y, junto con el buque base avanzado Makran, desempeñó un papel clave en la escolta de las flotas militar y comercial.

Los buques ‘Dena’ y ‘Macran’ (el buque más grande de la Armada de Irán) fueron una espina en el ojo de Estados Unidos desde que iniciaron su misión, cuando desafiaron los avisos de Washington navegando por las aguas de América Latina, el llamado “patio trasero” del país norteamericano.

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