“Los promotores de esta sesión y los resultados que han preparado nunca han tenido una preocupación genuina por los derechos humanos de los iraníes; de lo contrario no habrían impuesto sanciones inhumanas que violan los derechos fundamentales de cada iraní, ni habrían apoyado la guerra de agresión del régimen israelí”, ha declarado este viernes el embajador y representante permanente de Irán ante la oficina de las Naciones Unidas en Ginebra (Suiza), Ali Bahreini, en una sesión especial del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (CDHNU) celebrada sobre los recientes sucesos en Irán.
Al declarar que “esta sesión se utiliza únicamente como un instrumento de presión contra Irán”, Bahreini ha afirmado que el país “no reconoce la legitimidad ni la validez de esta sesión especial ni de la resolución subsiguiente”.
Además, ha declarado que desde el inicio de las protestas el 28 de diciembre de 2025, Irán reconoció plenamente el derecho de su pueblo a manifestarse pacíficamente y estableció “canales de diálogo con los manifestantes”.
“Sin embargo, en la segunda fase, del 8 al 10 de enero, los hechos se transformaron deliberadamente en violencia organizada que incluyó ataques terroristas, destrucción de bienes y acciones armadas contra civiles y fuerzas del orden”, ha afirmado el diplomático iraní, subrayando que “Irán cuenta con mecanismos nacionales e independientes para investigar y garantizar la rendición de cuentas respecto a actos de violencia y terrorismo”.
De igual manera, ha asegurado que el gobierno iraní “ha dado a conocer oficialmente las cifras verificadas relacionadas con los recientes disturbios”, puntualizando las 3117 personas muertas, de las cuales “2427 murieron como resultado directo de operaciones terroristas”.
“Estas cifras no son inventadas, sino el producto de investigaciones nacionales, documentación legal y mecanismos institucionales de rendición de cuentas”, ha declarado Bahreini.
Al afirmar que “la historia ha demostrado repetidamente que Irán no se somete a presiones externas y no tolerará hostilidades disfrazadas de ‘preocupación’”, ha subrayado que Irán “ha resistido la guerra, las sanciones y las presiones implacables, y sigue permaneciendo unido”.
Además, ha señalado que “gobiernos con historiales manchados por crímenes de guerra, genocidio, limpieza étnica y violaciones sistemáticas, incluso violencia contra su propia población, intentan ahora dar lecciones a Irán sobre gobernanza social y derechos humanos”.
“Tales espectáculos no engañan a nadie, especialmente en un momento en que su complicidad en crímenes y genocidio en curso está claramente documentada”, ha asegurado.
Durante la sesión del CDHNU se aprobó un proyecto de resolución antiraní sobre los recientes disturbios en el país, con 25 votos a favor, 7 en contra y 14 abstenciones.
Desde el 28 de diciembre, unas manifestaciones pacíficas en Teherán derivaron en violencia terrorista impulsada por actores extranjeros. Durante los recientes disturbios, alborotadores y terroristas fuertemente armados cometieron graves actos vandálicos en Teherán y otras ciudades, atacando al personal de seguridad y prendiendo fuego a propiedades públicas y privadas, incluidas tiendas, autobuses y mezquitas.
Las autoridades iraníes han señalado la implicación directa de Estados Unidos y del régimen israelí en los recientes actos del terrorismo en el país, indicando que los alborotadores armados fueron entrenados por agencias de inteligencia estadounidenses e israelíes.
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