• El ministro de Defensa iraní, el general de brigada Aziz Nasirzade.
Publicada: jueves, 15 de enero de 2026 15:27

El ministro de Defensa de Irán ha asegurado que EE.UU. e Israel orquestaron los recientes disturbios en el país, canalizando armas y financiamiento con el fin de avivar la violencia.

“Por cada persona asesinada, 500 millones de tomanes (aproximadamente $ 3300); por cada coche quemado, 200 millones de tomanes (aproximadamente $ 1300); por incendiar estaciones de policía, 80 millones de tomanes (aproximadamente $ 530); y por cualquier acción disruptiva, 15 millones de tomanes (aproximadamente $ 100)”, ha detallado este jueves el ministro de Defensa de Irán, el general de brigada Aziz Nasirzade, al asegurar que los alborotadores dirigidos por Estados Unidos e Israel establecieron “tarifas” por la destrucción y las muertes ocurridas durante los recientes disturbios en Irán.

El general de brigada ha declarado que Irán cuenta con “inteligencia precisa” que muestra que EE.UU., el régimen israelí y algunos de sus países aliados establecieron centros de coordinación conjunta para moldear un futuro para los “separatistas” y terroristas.

Nasirzade ha comentado que esas reuniones llegaron a planificar que cada “región separada” redactara su propia constitución, mientras que los patrocinadores extranjeros dirigían el contrabando de armas y proporcionaban apoyo financiero y logístico.

Además, ha indicado que los funcionarios de Estados Unidos e Israel “no escondieron en absoluto su intención maliciosa esta vez” y rompieron tabúes al admitir el papel de elementos extranjeros en los asuntos internos de Irán.

El ministro de Defensa iraní ha resaltado que los servicios de inteligencia de Irán tienen un control total sobre estos planes, incluidos los encuentros conjuntos celebrados en uno de los países de la región con el objetivo de diseñar “disturbios” dentro de Irán.

Según el ministro de Defensa, los servicios de espionaje de Estados Unidos y varios países occidentales presentaron “programas específicos para aumentar los presupuestos” destinados a la desestabilización durante esas reuniones.

En relación con las víctimas de los disturbios, el funcionario iraní ha señalado que la mayoría fueron asesinadas con cuchillos, por asfixia o a golpes a corta distancia. Además, ha indicado que los líderes de las protestas habrían distribuido drogas industriales entre los participantes con el fin de intensificar la violencia, fomentar comportamientos salvajes y neutralizar las emociones humanas.

El general Nasirzadeh también ha explicado que algunos de los muertos eran terroristas que habían consumido tal cantidad de narcóticos que “murieron sin mostrar ninguna reacción física”.

Estas declaraciones se producen en medio de los recientes disturbios que inicialmente comenzaron como protestas pacíficas y esporádicas de algunos comerciantes en el Gran Bazar de Teherán, impulsadas por las fluctuaciones de la moneda y la creciente inflación vinculada a las sanciones ilegales impuestas a Irán, particularmente por Estados Unidos y sus aliados europeos.

Esas protestas permanecieron pacíficas durante aproximadamente una semana, durante la cual el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, y su administración mantuvieron conversaciones con representantes de los manifestantes para escuchar sus demandas.

Las autoridades señalan que la situación cambió el 8 de enero, cuando la violencia organizada y deliberada reemplazó las protestas económicas, llevada a cabo por saboteadores que atacaron propiedades públicas y mataron a varios miembros de las fuerzas de seguridad.

Los funcionarios iraníes han indicado que las pruebas disponibles demuestran que grupos terroristas respaldados por el extranjero utilizaron y distribuyeron armas, atacando de manera deliberada tanto a civiles como a fuerzas de seguridad.

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