• Disturbios en Teherán, la capital de Irán, 19 de septiembre de 2022. (Foto: Reuters)
Publicada: domingo, 27 de noviembre de 2022 17:54

Un funcionario persa denuncia que los enemigos tenían planeado llevar los recientes disturbios registrados en Irán hacia una “revolución de color”.

“El enemigo pensó que, con la continuación de las sanciones económicas [...] que ha impuesto al país y con la invasión cultural y la cobarde guerra mediática que había preparado durante años [...] estaban listas las condiciones para una revolución en Irán, y querían iniciar una en Irán siguiendo su experiencia previa en revoluciones de color en algunos países”, ha dicho este domingo Mohamad Baqer Zolqadr, el secretario del Consejo de Discernimiento del Sistema de la República Islámica de Irán.

No obstante, ha agregado, el pueblo persa hizo fracasar los objetivos siniestros del enemigo con las masivas marchas celebradas el pasado 4 de noviembre para conmemorar el aniversario de la toma de la embajada de EE.UU. en 1979.

Ninguna superpotencia se atreve a entrar en guerra cara a cara con Irán

Además, Zolqadr ha destacado el poderío de Irán, asegurando que ninguna potencia o superpotencia se atreve a realizar una agresión militar ni un ataque directo y menos entrar en la guerra cara a cara con el país persa.

“La arrogancia occidental y el sistema de dominación liderado por EE.UU., que siempre han sido abofeteados por la nación iraní durante los años posteriores a la Revolución [Islámica, 1979], ahora, por desesperación e impotencia, han recurrido a sinvergüenzas y matones, tiranos y mercenarios”, ha criticado.

Sin embargo, ha agregado, tales intentos son movimientos ciegos y esfuerzos desesperados que pronto terminarán y el enemigo no obtendrá ningún resultado más que el fracaso.

“La victoria final pertenece a la nación musulmana de Irán y la derrota y la humillación pertenecen a los enemigos de esta nación”, ha puntualizado.

En los últimos dos meses, las calles de Irán fueron escenarios de disturbios violentos, impulsadas por los medios, bajo dominio de potencias occidentales, tras la trágica muerte de Mahsa Amini, el 16 de septiembre en un hospital de Teherán, tras su detención policial.

Las autoridades iraníes consideran la seguridad de Irán como una línea roja y han prometido dar una respuesta aplastante a quien intente vulnerar la estabilidad y la seguridad del país.

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