“La arrogancia global ha tratado de bloquear nuestro progreso con el martirio de nuestros científicos, pero gracias a Dios, esto ha fortalecido la fe de nuestros científicos nucleares y ejecutivos, y se ha dado un salto adelante en la ciencia y tecnología modernas de la manera más seria posible”, subrayó el miércoles el jefe de la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI), Mohamad Eslami.
Asimismo, denunció que, durante los 50 años que lleva establecido el organismo nuclear iraní, los enemigos del país persa han tratado de evitar la implementación de las capacidades en este campo, como corresponde a Irán, en conformidad con el derecho internacional.
“No solo no han apoyado las actividades nucleares pacíficas de Irán, sino que han sido destructivas y perturbadoras, y no han dejado de realizar ninguna conspiración o movimiento opresivo”, fustigó, refiriéndose a las potencias hegemónicas.
De acuerdo con Eslami, la arrogancia global no acepta que Irán siga el camino del progreso de manera independiente y a partir del conocimiento autóctono de sus científicos e investigadores. De hecho, no toleran el gran esfuerzo de Irán para establecer su poder científico y tecnológico, agregó.
En este contexto, consideró además que el desarrollo de tecnologías avanzadas, especialmente la ciencia y la tecnología nucleares, es fundamental para el progreso del país persa y exigió mejorar aún más el impacto y el papel de la tecnología nuclear en la vida de las personas, incluido en la agricultura, la industria y la salud.
Pese a estar bajo un régimen estricto de sanciones unilaterales impuestas por EE.UU., Irán ha conseguido avances considerables en la ciencia y la tecnología en los últimos años, los que lo convierten en un ejemplo exitoso —tanto en la región de Asia Occidental, como en el mundo—, de un país que utiliza sus potenciales internos para el desarrollo.
De acuerdo con unas declaraciones dadas en octubre por el presidente iraní, Seyed Ebrahim Raisi, para que Irán esté a la vanguardia en los sectores económico, científico y tecnológico de la región, necesita una planificación “sabia y decidida” para el desarrollo sostenible de la industria nuclear fundamentada en los estándares internacionales.
Con todo esto, Teherán ha asegurado una y otra vez que su programa nuclear no tiene fines militares y persigue únicamente metas pacíficos, incluidos la generación de energía y el uso médico, y ha dejado claro que nunca renunciará a su “principal directriz política” en el uso pacífico de esta energía.
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