Hace un mes se anunció la formación de un Comité Nacional Palestino, de carácter técnico y civil, con el objetivo de administrar el territorio palestino, gestionar los servicios básicos y el proceso de reconstrucción, además de coordinar la ayuda humanitaria. Sin embargo, este esfuerzo se ha visto frenado desde el inicio. Israel ha impedido la entrada del comité a Gaza, alegando razones políticas y de seguridad, y afirmando que su creación no fue coordinada previamente.
Esta obstrucción mantiene el vacío administrativo en el enclave y bloquea cualquier intento palestino de asumir una gestión interna efectiva, mientras la población sigue enfrentando colapso institucional, escasez de servicios y falta de planificación para la reconstrucción.
La imposibilidad de que el Comité Nacional Palestino acceda a Gaza no es solo un asunto político, sino una medida que profundiza el sufrimiento de la población. Sin una administración civil operativa, la distribución de ayuda, la rehabilitación de infraestructuras y la organización de la vida cotidiana siguen paralizadas, reforzando una política de control y asfixia sobre el territorio.
Esta obstrucción deja claro que el bloqueo no se limita a bienes o personas, sino que se extiende también a cualquier intento palestino de gestionar su propio territorio. Mientras el Comité Nacional Palestino sigue esperando autorización para entrar, la población continúa pagando el precio de una parálisis impuesta que convierte el sufrimiento en una herramienta política más.
Huda Hegazi, Gaza.
zmo/tqi
