Los llantos desesperados de los recién nacidos no paran en el hospital Kamal Adwan de Gaza. En vez de estar en brazos de sus madres, se encuentran en incubadoras que podrían apagarse en cualquier momento. Sufren de desnutrición y sus consecuencias, en un infierno provocado por los israelíes, donde las madres no comen lo suficiente para amamantar a sus bebés, y no hay leche en polvo, debido a la guerra.
El número de los niños ingresados en el hospital, va en aumento. La mayoría de los bebés, son trasladados de los refugios u otros hospitales, y están sin sus padres. Nacieron en medio de una guerra que les privó de sus padres y les dejó con enfermedades que pueden acabar con sus vidas. En los últimos días, han sido 13 los bebés que murieron por inanición.
Las bombas, la desnutrición, y la falta de medicamentos no son los únicos que les amenaza la vida.
La ONG Save the Children ha catalogado la muerte de niños por hambre como una matanza masiva a cámara lenta. El organismo ha advertido que más de un millón de menores puede correr la misma suerte, si no entra en vigor una tregua cuanto antes.
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