• Un campamento de refugiados palestinos de Jabal al Baba, cerca del asentamiento israelí de Maale Adumim en Cisjordania.
Publicada: viernes, 27 de julio de 2018 18:26
Actualizada: sábado, 28 de julio de 2018 18:35

La agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos (UNRWA) condena la demolición de una guardería de beduinos desplazados en Cisjordania.

Las tropas israelíes entraron a las 07.00 (hora local) de ayer jueves en las instalaciones en Yabal al-Baba, situadas a las afueras de Al-Quds (Jerusalén), y desmantelaron y retiraron una estructura financiada por donantes internacionales que servía de guardería a 28 niños de entre 3 y 6 años, y también como centro de mujeres.

La agencia denuncia que esta demolición “ocurre en medio de una intensificación de los actos israelíes contra las comunidades beduinas de Cisjordania y en el contexto de los planes de reubicación de estas comunidades”.

“Estamos muy preocupados por estas comunidades del área C de Cisjordania, a las afueras del este de Al-Quds, que se encuentran en un entorno cada vez más coercitivo. La UNRWA condena enérgicamente la demolición y pide que se ponga fin de inmediato a las demoliciones en Cisjordania, incluida Jerusalén Este”, señala un comunicado emitido ayer mismo por la agencia.

Estamos muy preocupados por estas comunidades del área C de Cisjordania, a las afueras de Jerusalén Este, que se encuentran en un entorno cada vez más coercitivo. La UNRWA condena enérgicamente la demolición y pide que se ponga fin de inmediato a las demoliciones en Cisjordania, incluida Jerusalén Este”, denuncia la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos (UNWRA).



El parlamento del régimen israelí aprobó el pasado jueves —con 62 votos a favor, 55 en contra y 2 abstenciones— una “ley del estado-nación” que considera “estado judío” los territorios palestinos ocupados, declara la ciudad ocupada palestina de Al-Quds (Jerusalén) capital del régimen de Tel Aviv y respalda la construcción y ampliación de los asentamientos habitados por judíos, entre otros puntos.

La aprobación de la ley ha sido criticada en Palestina y en otras partes del mundo —incluso por parte de los propios israelíes—, como un intento de legitimar el apartheid israelí e institucionalizar la segregación racial en Palestina.

La semana pasada, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), Zeid Raad al-Husein, manifestó su preocupación por la escalada de tensión en Gaza en los últimos meses y la muerte de 140 palestinos a manos de militares israelíes.

aaf/mla/tmv/mkh

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