Por: Wesam Bahrani *
El movimiento de Resistencia Ansarolá de Yemen, que gobierna el resiliente país árabe, considera que la guerra de agresión en curso por parte de Israel y Estados Unidos contra la República Islámica de Irán y el más amplio Eje de la Resistencia es decisiva y crucial.
No perciben la amenaza como limitada únicamente a la República Islámica de Irán. El gobierno en Saná considera que la agresión contra el pueblo iraní forma parte de un complot más amplio y peligroso, destinado a derrocar un bastión estratégico del islam y de la resistencia.
Tras el 28 de febrero, tanto aliados como adversarios cuestionaron el papel y la postura de Yemen ante la agresión no provocada de la coalición estadounidense-sionista contra Irán, Líbano e Irak.
Después de más de cuatro semanas de lo que podría describirse como una ambigüedad constructiva, Saná finalmente emitió una respuesta que superó las expectativas. Horas después de que las Fuerzas Armadas yemeníes declararan sus líneas rojas, anunciaron su primera operación militar en apoyo a la República Islámica de Irán, Líbano e Irak.
Asimismo, pocas horas después de un discurso histórico del líder de Ansarolá, Seyed Abdulmalik Badredin al-Houthi, con motivo del aniversario de la guerra saudí-estadounidense contra Yemen, en el que reafirmó la solidaridad inquebrantable de su país con Irán y enfatizó que estaban listos para actuar militarmente, las fuerzas militares yemeníes lanzaron su primera operación.
Desde entonces, misiles balísticos y drones han apuntado a sitios militares sensibles del régimen sionista en la Palestina ocupada, en apoyo a Irán y a los movimientos de Resistencia en Líbano, Irak y Palestina. Las fuerzas yemeníes confirmaron que estas operaciones continuarán hasta que cese la agresión.
El momento de estas operaciones sorprendió a muchos observadores. Algunos asumían que Yemen podría retrasar su intervención directa, especialmente porque había vinculado su participación a líneas rojas específicas, que incluían la expansión de alianzas que apoyaran a Estados Unidos y al régimen sionista contra Irán, o el uso del mar Rojo como base para ataques contra Irán o cualquier país musulmán.
Sin embargo, muchos analistas pasaron por alto una tercera línea roja establecida por Ansarolá: su disposición a intervenir militarmente de forma directa si la escalada contra Irán y el Eje de la Resistencia continuaba de manera que exigiera un compromiso militar más amplio.
Las operaciones recientes parecen encuadrarse dentro de este marco. Si bien Yemen enfatizó que sus acciones se dirigen únicamente contra fuerzas estadounidenses y sionistas, y no contra poblaciones musulmanas, también lanzó una advertencia a Arabia Saudí y a los Emiratos Árabes Unidos (EAU), instándolos a no tomar medidas que puedan endurecer aún más el bloqueo sobre Yemen. Esta advertencia parece ligada a la postura de Riad y Abu Dabi en medio de los cambios de alineamiento en la región.
La entrada directa y contundente de Yemen en la guerra en curso señala un giro hacia una noción más amplia de frentes unificados, tanto militarmente como en todos los ámbitos, reflejando la magnitud de los desafíos y amenazas actuales. Esto ocurre a pesar de que la República Islámica ha demostrado que su poder de represalia es más formidable que nunca.
La decisión yemení de intervenir surge de su rechazo a una política de agresión sin límites, su preocupación por el proyecto sionista y su convicción de que la campaña estadounidense-sionista amenaza a toda la región, no solo a Irán.
Yemen percibe estos acontecimientos como parte de un intento mayor de allanar el camino hacia un proyecto de “Gran Israel” y una reestructuración más amplia de Asia Occidental. El liderazgo yemení parece creer que todavía cuenta con opciones estratégicas y palancas de influencia, especialmente al entrar la guerra en su segundo mes.
Existen varias herramientas y estrategias disponibles para Ansarolá, muchas de las cuales han sido probadas con éxito en conflictos anteriores. Anticipando que esta ronda de la guerra podría prolongarse más de lo esperado, Yemen parece estar modulando sus acciones y reservando posibles sorpresas adicionales.
Algunas de las principales sorpresas incluyen:
Ataques profundos en territorios ocupados
Yemen ya ha iniciado esta estrategia mediante el lanzamiento de misiles y drones contra objetivos en el interior de los territorios palestinos ocupados, subrayando que estas acciones forman parte de su apoyo a Irán y a los movimientos de resistencia, así como de respuesta a la escalada estadounidense en curso.
Preparación para operaciones marítimas
Yemen también posee capacidad para realizar operaciones navales significativas a lo largo de una amplia región que se extiende desde el Mar Rojo hasta el Océano Índico, incluyendo el estrecho de Bab El-Mandab, el golfo de Adén y el mar Arábigo.
Esta opción depende de dos condiciones principales: primero, que actores regionales o internacionales adicionales se unan a la alianza estadounidense-sionista; y segundo, que el mar Rojo sea utilizado como plataforma de ataques contra Irán.
Motivaciones detrás de la intervención militar de Yemen
El apoyo militar de Yemen a Irán y a los movimientos de resistencia aliados responde a una combinación de consideraciones morales, religiosas y estratégicas:
Motivaciones religiosas y éticas
Yemen ha dejado claro que su participación no se define por un enfoque sectario o emocional, sino por obligaciones morales y religiosas de oponerse a la agresión y apoyar a quienes están bajo ataque.
Su postura se basa en enseñanzas islámicas que enfatizan la defensa colectiva y la solidaridad. La posición yemení evolucionó del apoyo político y mediático a la participación militar directa, comenzando con ataques a objetivos sensibles del régimen sionista y con la posibilidad de expandirse aún más.
Conciencia de la amenaza estratégica
Los yemeníes perciben la guerra como existencial. Creen que la agresión militar ilegal y no provocada contra Irán forma parte de un plan más amplio que amenaza a múltiples países de la región.
Desde esta perspectiva, la intervención de Yemen refleja una visión estratégica más amplia: la amenaza es regional y no se limita a un solo país.
Confianza en la experiencia pasada
A pesar de anticipar consecuencias, Ansarolá, como siempre, muestra confianza, apoyándose en años de resiliencia durante guerras prolongadas, incluida la guerra saudí-estadounidense de una década contra Yemen. El frente militar de Ansarolá en solidaridad con los palestinos frente al genocidio en Gaza, que incluyó el bloqueo del mar Rojo, llevó al puerto sionista de Eilat a la bancarrota.
La intervención militar de Yemen refleja un principio de acción colectiva frente a una amenaza común y contribuye a lo que considera un frente defensivo más amplio en toda la región.
Este paso también subraya su transición de la unidad ideológica y política hacia una coordinación militar plena dentro del Eje de la Resistencia.
En su última operación, las fuerzas yemeníes anunciaron una operación militar conjunta con Irán y Hezbolá del Líbano. Durante el genocidio en Gaza, atacaron al régimen sionista junto con la Resistencia Islámica en Irak.
Al mismo tiempo, Yemen sostiene que la continua escalada del régimen estadounidense-sionista podría ampliar el área y el alcance de la guerra, involucrando a más actores regionales traicioneros.
Golpear primero. Golpear fuerte. Antes de que el enemigo se mueva, la batalla ya está decidida; una doctrina que ahora define el enfoque de Ansarolá en la guerra.
* Wesam Bahrani es un periodista y analista iraquí.
Texto recogido de un artículo publicado en Press TV
