• Combatientes del movimiento popular yemení Ansarolá sobre vehículos equipados con ametralladoras en la capital Saná.
Publicada: miércoles, 29 de abril de 2020 13:06

La agresión de Arabia Saudí sobre Yemen le ha supuesto un empantanamiento de similares secuelas al que se enfrentó en su día EE.UU. en Vietnam.

El 30 de abril se cumplen 45 años de la humillación de Estados Unidos como una superpotencia mundial por su sonada derrota en la Guerra de Vietnam, un conflicto bélico librado entre los años 1946 y 1975 en el marco de la Guerra Fría que enfrentó al Occidente con la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

La imagen de uno de los últimos helicópteros que se elevaba del techo de un edificio situado en Saigón, la capital de Vietnam del Sur, fotografiada el 19 de abril de 1975 en la que se captó la evacuación de un grupo de personas que en su desesperación se aferraban al aparato para huir ante el imparable avance de las fuerzas del Frente Nacional de Liberación de Vietnam, más conocidos como VietCong, para tomar el control de esta localidad después de haber logrado vencer una larga y sangrienta contienda iniciada en su momento en contra de las tropas coloniales francesas, que tras ser vencidos estas pasaron el testigo a las fuerzas imperiales estadounidenses para que siguieran en su intento de someter y doblegar al pueblo vietnamita, supuso un gran revés para esas aspiraciones hegemónicas de Estados Unidos que tanto había anhelado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. 

Un miembro de la tripulación de un helicóptero de las fuerzas estadounidenses ayuda a evacuación de un grupo de personas en Saigón, el 19 de abril de 1975.

 

De hecho, son muchos los expertos y analistas que rememoran esta humillación militar de EE.UU. definiéndola como un terreno pantanoso donde las tropas estadounidenses se quedaron estancados y fueron incapaces de imponer los designios imperiales que desde Washington se reservaba para regir el destino del pueblo vietnamita, en contra de su voluntad.

Desde un tiempo atrás, los entendidos vienen evocando este rotundo fracaso del ansia de supremacía y dominio mundial de EE.UU. con la que supondrá para la coalición liderada por Arabia Saudí en su virulenta agresión sobre su vecino sureño, Yemen.   

La coalición liderada por Arabia Saudí está empantanada en el atolladero en Yemen y esto ha potenciado las comparaciones con la experiencia estadounidense en Vietnam, puesto que tanto los saudíes como los estadounidenses inicialmente dieron unas estimaciones ridículas de cuán rápido se acabaría y cuántos enemigos batearían en sus respectivas agresiones, así inicia su artículo grabado el Dr. Kevin Barrett, periodista norteamericano experto en temas islámicos y el mundo árabe, para la cadena iraní PressTV.

En un principio, añade, la colación agresora saudí pensó que su campaña militar en Yemen tan solo iba a durar unas dos semanas, y, por supuesto, ya han pasado más de 5 años y todavía está en el atolladero sin ningún progreso notable, como los estadounidenses en Vietnam.

Hay que hacer un inciso para recordar que esa campaña militar de Arabia Saudí, que comenzó el 26 de marzo de 2015 con el apoyo armamentístico de EE.UU. y los países occidentales para restaurar en el poder al expresidente yemení Abdu Rabu Mansur Hadi, a día de hoy sigue siendo un fiasco estratégico para Riad y sus valedores que solo han podido infligir la muerte de más de 100 000 muertos y miles de heridos entre la población civil yemení.

En ambos casos, prosigue Barrett, estas dos guerras han infligido terribles sufrimientos, cuyo número oficial de muertos en la Guerra de Vietnam ronda la cifra aproximada de 3 millones de vietnamitas y 50 000 estadounidenses.

Esta masacre humana se registró en los anales de la historia debido a que en la Guerra de Vietnam hubo una situación completamente asimétrica en la que un imperio fuerte económicamente pudo hacerse con grandes cantidades de armas y bombas para usarlas de forma indiscriminada sobre la población civil vietnamita, afirma el periodista estadounidense.

 

Otra comparación entre Yemen y Vietnam es que en ambos casos, teníamos un imperio, un imperio agresivo muy, pero que muy rico, que intentaba extender su poder contra las tropas locales que luchaban por su autodeterminación, ya sea la lucha vietnamita por un Vietnam independiente, o los yemeníes que luchan por un Yemen independiente”, anota Barrett durante la grabación audiovisual.

En su balance, el experto apunta a que ambas guerras ocurrieron justo cuando se produjo un shock económico en torno al comercio mundial de petróleo.

La Guerra de Vietnam terminó en la década de 1970, justo cuando Estados Unidos se vio obligado a abandonar el patrón oro y remplazarlo por el patrón del Petrodólares para apoyar el dólar estadounidenses como la divisa de reserva internacional.

Esta coyuntura se dio a partir de la conmoción económica que se registró por la incapacidad de Estados Unidos de proveer y satisfacer la demanda mundial de oro en los mercados internacional, en el que los inversionistas querían cambiar sus dólares por oro, especialmente los franceses, manifestó Barrett para luego agregar que esta fue una de las razones por la que quedó claro que Washington no podía permitirse el lujo de seguir continuando en su empecinamiento de querer ganar la guerra en Vietnam.

Hoy en día estamos viendo algo similar, excepto que ahora, el estándar del petrodólar se está derrumbando a medida que Estados Unidos está siendo desafiado geopolíticamente y económicamente por naciones soberanas lideradas por China y, por supuesto, Rusia e Irán”, resaltó el reportero estadounidense.

A su entender, la verdadera razón por la cual tanto la Guerra de Vietnam como la agresión saudí contra Yemen han sido un rotundo fracaso y fiasco para sus promotores es por la ausencia de voluntad para luchar entre las tropas del imperio, que realmente no saben por qué están allí luchando, a diferencia de las fuerzas locales que saben exactamente por qué están luchando, que no es otra cosa que su autodeterminación del yugo imperialista de los poderes hegemónicos.

Y por esa razón, amplia, los saudíes y sus mercenarios atacan a las posiciones yemeníes desde el aire con sus aviones de combate en lugar de desarrollar su agresión en el campo de batalla por temor a caer abatido en una guerra que realmente no significa nada para ellos. 

Del mismo modo, suma diciendo, las tropas estadounidenses en Vietnam no estaban dispuestas a digerir la idea concebida desde Washington que aquella guerra era muy, muy importante para los intereses extraregionales de EE.UU., y, en su lugar, los militares estadounidenses decidieron drogarse con estupefacientes al ponerse a fumar mucha marihuana a fin de poder tolerar la suerte que les había tocado vivir.

A modo de colofón, Barrett sentencia que el atolladero saudí en Yemen es muy similar al atolladero estadounidense en Vietnam y en algún momento los saudíes tendrán que hacer lo que los estadounidenses hicieron cuando tuvieron que evacuar a su personal militar y civil de Saigón con los helicópteros. Eso es exactamente el destino al que están abocados los sauditas y los emiratíes y sus mercenarios en Yemen.

 

En línea con lo anterior, Nabil Ennasri, doctor en ciencias políticas y director del Observatoire du Qatar, coincide en que después de haber transcurrido más de 5 años desde el comienzo de la brutal agresión saudí sobre los yemeníes solo se puede constatar que Riad y sus aliados están estancados en una catástrofe militar y humanitaria.

Ennasri sostiene, en un artículo publicado en el portal de noticias Middle East Eye, que la coalición, encabezada por los saudíes, pensó que era cosa de coser y cantar lo de aventurarse en esa campaña militar que según sus cálculos iba a durar unas pocas semanas, y todo porque se había confiado en su poderío militar en comparación a los yemeníes.

Este politólogo asegura que en aquel entonces, el ministro de Defensa de Arabia Saudí, el príncipe Mohammed bin Salman, que estaba ansioso de urdir un plan que le llevara a la cúspide del poder en Riad con su nombramiento como el heredero de la corona de la dinastía Al Saud, no dudó en incitar a otras naciones a que se sumaran en su maquiavélica campaña militar sobre Yemen y así poder apuntalar sus opciones del meteórico acenso al que aspiraba.

Sin embargo, agrega, la intervención militar no fue según el planeado, sino todo lo contrario, ya que implicó una humillación muy sonada para la monarquía saudí al verse  incapaz de ganar una guerra, cuyas autoridades venían pregonando por allí de una victoria en cuestión de semanas. 

La razón de esta humillación a nivel mundial para este rico reino árabe se basa en el hecho de que el pueblo yemení, considerado el más pobre del mundo árabe, se ha plantado cara a la potente maquinaria de guerra que la coalición tiene en su haber para infligir sus constantes violaciones de los Derechos Humanos sobre la nación de Yemen.

A nadie se le escapa el hecho de que desde hace mucho tiempo se viene registrando un cambio en la ecuación de poder en la agresión de la coalición a Yemen, ya que, expone, las fuerzas del Ejército y el movimiento popular yemení Ansarolá en represalia a los bombardeos indiscriminados de los saudíes les responden con la misma moneda y lanzan misiles balísticos sobre objetivos estratégicos situados dentro de la fronteras del reino árabe, como las que se encuentran en las regiones sureñas de Najran yJizan, o las instalaciones petroquímicas de Aramco, más al centro de la península.

 

Pese a que el pueblo yemení viene sufriendo un férreo bloqueo económico por la coalición desde el comienzo de la contienda, la resistencia popular ha demostrado que no está quebrada su voluntad para enfrentarse a los agresores, apostilla el experto.

Por otra parte, añade, la merma en la credibilidad del reino árabe también se puede hallar en que sus autoridades ya no son capaces de garantizar la propia seguridad de sus súbitos, por mucho que hayan inyectado cientos de miles de millones de dólares en tecnología militar ultra sofisticada para supuestamente proteger sus fronteras.

En términos de costo humano, la imagen del reino, la reputación de la dinastía Al Saud también ha cobrado un alto precio, pues, apunta que este conflicto ha dejado tras de sí más de 100 000 personas muertas y casi 2, 3 millones de desplazados.

La reaparición de enfermedades como el cólera, ha puesto en peligro la vida de casi un millón de niños. En un país donde casi 30 millones de habitantes viven en extrema pobreza, la guerra ha exacerbado el sufrimiento y ha llevado a la población a un punto muerto general”, subrayó Ennasri.

Si bien la hambruna abunda en gran parte del país, casi 10 millones de personas necesitan asistencia alimentaria de emergencia. La catastrófica situación ha llevado a las oenegés a llamar a la crisis humanitaria de Yemen “la peor del mundo”.

Para terminar, este experto en ciencias políticas remacha diciendo que ante esta coyuntura tan deplorable para la opinión pública mundial, siendo su responsable Riad, se puede decir que los saudíes están empantanados en su propio Vietnam, al igual que estuvieron en su día los estadounidenses.

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