• El príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman, en la cumbre del G20, celebrada en Japón, 29 de junio de 2019. (Foto: AFP)
Publicada: martes, 9 de julio de 2019 9:43
Actualizada: martes, 9 de julio de 2019 15:20

Sorprendido por el poderío militar de los yemeníes, Riad ha empezado a buscar vías para salir decentemente del “Vietnam árabe” que creó en Yemen, opina un informe.

El síndrome de Vietnam, 45 años después, ha pasado de las selvas asiáticas al desierto arábigo, sin embargo, se cree que hay una luz al final del túnel en el conflicto de Yemen, mientras la agresión saudí se está acercando a su fin, según el informe publicado el lunes por el diario Al-Quds Al-Arabi, con sede en el Reino Unido.

“¿Se acabó la guerra en Yemen? La respuesta puede ser sí, de acuerdo con los indicadores de la realidad política y militar de la guerra en los últimos meses”, se lee en el informe titulado: “¿Por qué los Al Saud comenzaron a buscar el fin de la guerra de Yemen?”.

La publicación destaca que los Al Saud, de hecho, buscan quienes les ayuden a salir de la guerra o, en otras palabras, del “Vietnam árabe” que crearon en Yemen “de forme decente”, para salvar su prestigio.

El conflicto alcanza su fin después de que varios países vieron desvanecidas sus esperanzas en “conseguir una rápida victoria” y detener lo que llamaban “la influencia iraní” en la región del oeste de Asia, sin embargo, el conflicto se convirtió en una guerra de desgaste en materia política, financiera y militar para los Al Saud, por lo que buscan salir del “pantano” que crearon ellos mismos, añade la publicación.

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Arabia Saudí y EE.UU., según el informe, “son los principales perdedores” de la guerra política y militar en Yemen, mientras Emiratos Árabes Unidos (EAU) ocupa el segundo lugar.

¿Se acabó la guerra de Yemen? La respuesta puede ser sí, de acuerdo con los indicadores de la realidad política y militar de la guerra en los últimos meses”, se lee en el informe titulado: “¿Por qué los Al Saud comenzaron a buscar el fin de la guerra de Yemen?”.

                           

Incidente de Tonkín, falso pretexto de EEUU para destruir Vietnam

El incidente del golfo de Tonkín fue la excusa, con el que Washington justificó la destrucción de Vietnam. El conocido como el incidente de Tonkín fue el falso pretexto que usó en 1964, la administración de Lyndon B. Johnson para intervenir militarmente en Vietnam del Norte. El Plan Operativo 34-A perseguía crear un incidente, real o ficticio, que justificara escalar su injerencia en la guerra entre Vietnam del Norte y Vietnam del Sur.

De este modo, los servicios secretos estadounidenses organizaron una operación de falsa bandera y usarla como pretexto para participar en la guerra; en esa ocasión simuló un falso ataque de fuerzas pertenecientes a Vietnam del Norte contra barcos de la Armada de EE.UU. en el Sudeste Asiático, que se habían adentrado en aguas que Washington reclamaba como internacionales, pero que Vietnam reclamaba como nacionales.

Se presentaron vídeos como pruebas de dichos ataques y esto le sirvió de excusa al entonces presidente estadounidense, Lyndon Johnson, para solicitar al Congreso una gran ampliación de las misiones militares que realizaban los soldados destinados como asesores militares en Vietnam y, con ello, el comienzo de una intervención a gran escala.

Ahora, en su cuarto año de larga guerra, el conflicto yemení ve una simetría con lo que fue la Guerra en Vietnam. EE.UU. ha tenido un papel clave en ambos conflictos; los objetivos previstos no se materializaron en ninguna de estas guerras; ambos conflictos se convirtieron en guerras de desgaste, de las que los agresores deseaban salir tan pronto fuera posible.

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El poderío disuasorio yemení hizo arrepentir a los agresores

Entre los acontecimientos más importantes en la guerra en Yemen, recuerda el informe, es el primer misil balístico que lanzó el movimiento popular yemení Ansarolá hacia el territorio saudí en noviembre de 2017. El ataque de represalia puso en alerta a EE.UU., que expresó su preocupación por su propia seguridad nacional.

En EE.UU. denunciaban que baterías antimisiles Patriot, de fabricación estadounidense, no lograron detectar y golpear a misiles balísticos yemeníes poco avanzados.

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Recientes ataques al aeropuerto saudí de Abha, y la planta de energía eléctrica Tahama, sita en la misma ciudad saudí, con aviones no tripulados yemeníes Qasif 2K, son otro ejemplo del poderío militar de las fuerzas yemeníes, mientras Riad se sentía, al parecer, incapaz de responder, aunque se encuentra entre los primeros cincos países compradores de armas del Occidente, enfatiza la publicación.

Ante tal coyuntura, un alto funcionario emiratí bajo condición de anonimato indicó el lunes a la prensa local que Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha decidido retirar la mayor parte de sus fuerzas de Yemen por razones estratégicas y tácticas, en medio del recrudecimiento de los ataques yemeníes a los agresores.

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Arabia Saudí fue derrotada en frentes más allá de lo militar

Las derrotas en la agresión a Yemen no se limitan en el campo militar. La larga duración de guerra ante los yemeníes pobres y poco avanzados en materia militar también ha provocado el debilitamiento de los Al Saud, en concreto el príncipe heredero Muhamad bin Salman, el promotor del conflicto, ante la opinión pública tanto dentro como fuera del país.

La incapacidad ante las fuerzas de Ansarolá, conforme con la publicación, también ha obligado a países occidentales reconsiderar lazos con Riad, que se ha negado en los últimos años a aceptar cualquier mediación política para poner fin al conflicto.

Los saudíes se ilusionaban con una victoria ante Ansarolá en esta guerra subsidiaria, un anhelo que supuso para Riad, una victoria ante Irán y poner fin así a los que consideraban “la influencia chií” en la región.

 

¿Cómo comenzó la guerra?

En marzo de 2015, Riad y sus aliados dieron inicio a una campaña de ataques aéreos contra Yemen con el propósito de restaurar en el poder al fugitivo expresidente yemení Abdu Rabu Mansur Hadi —un estrecho aliado de Riad que apoya la intervención militar en su país— a través de derrocar al movimiento popular yemení Ansarolá, que forma parte del Gobierno de Salvación Nacional del país.

Un informe publicado el pasado 11 de diciembre por el proyecto Datos sobre Localización y Acontecimientos de Conflictos Armados (Acled, por su acrónimo del inglés) precisa que la agresión de Arabia Saudí y sus aliados contra Yemen ha dejado, hasta la fecha, más de 60 000 civiles muertos.

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