• El presidente de EE.UU., Donald Trump, previo a ofrecer una conferencia sobre el coronavirus en la Casa Blanca en Washington, 9 de marzo de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: miércoles, 11 de marzo de 2020 11:28

La continuidad de la propagación del brote de coronavirus entre la población estadounidense llevaría a la tumba las aspiraciones de reelección de Trump.

La prolongación en el tiempo del avance de la crisis del nuevo coronavirus, denominado COVID-19, en el suelo estadounidense pondría las cosas muy difíciles para los intereses electoralistas del presidente de EE.UU., Donald Trump, quien espera ganar las elecciones presidenciales del próximo 3 de noviembre, así opina Shireen Tahmaseb Hunter en un artículo publicado al respecto el sábado en la agencia de noticias iraní Mehr.

Los efectos del pánico que recorren a todos y cada uno de los mercados de valores del globo terráqueo por la rápida expansión de la enfermedad vírica a nivel mundial, escribe, han hecho mella, como era lógico, en los mercados bursátiles de EE.UU. por ser estos el centro neurológico de todas estas operaciones bursátiles y, este hecho, añade, si nada lo remedia va a favorecer al futuro rival demócrata de Trump.

Tahmaseb Hunter, profesora y investigadora de la Universidad de Georgetown en Washington, D.C., sostiene que quien saliera victorioso de las primarias del Partido Demócrata para enfrentarse al líder republicano tendría esta baza a su favor siempre y cuando cualquiera de ellos, es decir, el exvicepresidente de EE.UU. Joe Biden o el senador por el estado de Vermont, Bernie Sanders, pudiera manejar correctamente la situación de la histeria colectiva que poco a poco está apoderándose de la sociedad estadounidense por la crisis del coronavirus.

El precandidato presidencial demócrata Joe Biden ofrece un mitin de campaña electoral en St Louis, Missouri, 7 de marzo de 2020. (Foto: AFP)

 

Partiendo de que Trump no está a la labor de impulsar políticas preventivas de naturaleza agresiva que eviten una mayor propagación del virus mortal entre la población del país norteamericano solo porque, según él, la puesta en marcha de estas medidas afectaría de lleno al correcto funcionamiento del sistema económico de EE.UU. y, por ende, a los bolsillos del accionariado de las grandes corporaciones estadounidenses, hace que esta realidad contribuya a que los estados industriales pinten un papel crucial a la hora de decidir quién ocupará la Casa Blanca en los próximos cuatro años, apunta la investigadora.

 

Por mucho que el mandatario estadounidense se enorgullece de la actual coyuntura del crecimiento económico que una parte de sus conciudadanos lo perciben en sus propias carnes, recoge el texto, este no le garantiza en absoluto su victoria electoral, ya que, es cuestión de tiempo que los efectos de su desastrosa política impulsada en los diferentes ámbitos económicos, comerciales, tecnológicos y militares sean revelados al gran público norteamericano a medida que se aproxime la fecha electoral del primer martes del mes de noviembre.

La autora subraya que los dos candidatos demócratas, que aspiran a ganar la nominación en la Convención Nacional Demócrata de julio y convertiste en el contrincante de Trump para derrotarle, deben ser bien conscientes de las consignas políticas que usan de cara a los delegados electorales de los estados que a fecha de hoy todavía no se han pronunciado sobre quién de ellos prefieren que les represente en los comicios.

En este sentido, asegura que Biden, aun llevando la delantera en las primarias del partido ya disputadas con 664 delegados respecto a Sanders con otros 573, debe saber al igual que su contrincante, que solo podrá atraer el mayor número de voto de sus correligionarios si es capaz de desenvolverse con una gran soltura y astucia al presentar sus pretensiones políticas a estos representantes del partido.

El precandidato presidencial demócrata Bernie Sanders ofrece un mitin de campaña electoral en Dearborn, Michigan, 7 de marzo de 2020. (Foto: AFP)

 

Es fundamental que ambos definan bien sus programas políticos, porque allí es donde reside la ansiada conquista de la nominación demócrata, explica la profesora para después resaltar que mientras Sanders está mejor posicionado en los estados más industrializados del país, es decir, las regiones donde proliferan la clase obrera de EE.UU., Biden goza del favor de los grandes lobbies del poder del partido.

En contra, prosigue, los detractores de Sanders le achacan sus políticas progresistas que entre otras cosas pretende establecer un sistema de salud universal para todos los estadounidenses sin tener en cuenta el estatus económico ni migratorio de los beneficiados, algo similar a lo que en su día impulsó el expresidente Barack Obama, más conocido como Obamacare, que Trump a su llegada al poder lo suspendió. En cuanto a Biden, su pertenencia a la cúspide de la aristocrática clase política es un punto negativo a su favor entre el electorado común y campechano, dice Tahmaseb Hunter.

Así pues, anota, la contienda ahora se convertirá en una prolongada batalla entre dos hombres para obtener delegados a fin de proclamarse con la nominación de la Convención Nacional Demócrata, que se prevé su celebración entre los días 13 y 16 de julio en la ciudad de Milwaukee, situado en el estado de Wisconsin, para sacar al multimillonario republicano del Despacho Oval.

Para tal empresa, añade, se necesita una mayoría de delegados garantizados y ganados en las primarias y caucus, es decir, 1991, que darán la nominación en la primera votación.

 

Cada día que pasa de la extensión del brote del COVID-19 en EE.UU. y que va dejando tras de sí víctimas mortales entre los estadounidenses, baja las posibilidades del magnate neoyorquino de repetir como presidente de la nación, avanza el artículo de opinión para luego aclarar que su pronóstico se basa a partir del descontento generalizado que va apareciendo en los medios de comunicación y sociales a causa de la torpeza mostrada por la Administración Trump de cómo manejar lo que se avecina con la propagación de la citada epidemia.

En esta tesitura, los dos precandidatos demócratas en sus campañas no han ignorado el creciente número de casos de coronavirus, sobre todo en el estado de Washington, recoge el texto.

De hecho, en más de la mitad de los 50 estados de EE.UU. se ha reportado casos del brote. Según las últimas estadísticas, más de 800 personas están contagiadas y otras 30 han perdido la vida hasta el momento, en su mayoría en el citado estado de Washington. Los medios locales informan que a medida que se propaga el brote, la vida cotidiana se ha interrumpido por la emergencia sanitaria. Algunos conciertos, conferencias y citas deportivas han sido cancelados, como el torneo de tenis de Indian Wells. Además, un buen número de universidades ha pedido a sus estudiantes que se queden en casa y tomen clases en línea.

En uno de sus mensajes de campaña, el senador Sanders denunció las expresiones en las que Trump ha querido minimizar la amenaza que representa el coronavirus al señalar que sus comentarios negligentes han confundido a la gente en este país y alrededor del mundo.

Por su parte, Biden llegó a afirmar que no hay confianza en lo que diga o haga el actual presidente y es mejor que ante esta situación se quedara callado para no perjudicar aún más si cabe la imagen de Estados Unidos a nivel internacional.

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