• Los agentes federales se enfrentan a manifestantes en Minnesota, 21 de enero de 2026.
Publicada: jueves, 22 de enero de 2026 11:21

Mientras que Donald Trump se califica a sí mismo como un símbolo de libertad, mantiene una actitud muy agresiva contra los manifestantes de su propio país.

Desde hace días, Minnesota ha sido escenario de fuertes protestas ciudadanas contra las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), generando una respuesta inusual de la Administración del presidente Donald Trump, que ha ordenado que unos 1500 soldados en servicio activo estén listos para un posible despliegue en el estado ante la escalada de tensiones sociales y advertencias de invocar la Ley de Insurrección.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sostenido esta semana que las personas que se han movilizado en Minnesota contra las actuaciones de los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas son “alborotadores” que están “bien pagados”.

“En Minnesota, los alborotadores, agitadores e insurrectos son, en muchos casos, profesionales bien pagados”, ha declarado en redes sociales.

En cuanto a las recientes protestas en EE.UU., Amnistía Internacional ha alertado que las políticas autoritarias en ese país están debilitando los derechos humanos a nivel nacional y global, tras un año de regreso de Trump al poder.

Esto ocurre mientras la Administración Trump se califica a sí misma como un símbolo de libertad, apoyando disturbios terroristas en Irán bajo el pretexto del respaldo al “derecho a la libertad de expresión”

Un agente de la Patrulla Fronteriza estadounidense rocía gas pimienta a varias personas en Blaisdell Avenue, Minnesota, 21 de enero de 2026.
Una persona es detenida por agentes de la Patrulla Fronteriza de EE.UU. durante un enfrentamiento en Minnesota, 21 de enero de 2026.
Un manifestante, inmovilizado contra el suelo por agentes federales en Minnesota, 21 de enero de 2026.
Agentes federales se enfrentan a manifestantes en Minnesota, 21 de enero de 2026.

 

La política exterior estadounidense ha estado marcada por intervenciones directas e indirectas, muchas veces justificadas en nombre de la seguridad o la democracia. Sin embargo, informes internacionales documentan que dichas acciones han derivado en violaciones de derechos humanos, debilitamiento institucional y pérdida de soberanía en los países afectados.

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