“Dirigiéndome a todos aquellos países que, debido al [cierre] del estrecho de Ormuz, no pueden obtener combustible para aviones, les digo: al igual que el Reino Unido, que se negó a participar en la operación para derrocar a Irán, les tengo una propuesta: Primero, compren a EE.UU.; tenemos suficiente. Segundo, muestren un poco de valentía tardía, diríjanse al estrecho de Ormuz y simplemente tomen el control”, ha escrito este martes el presidente estadounidense, Donald Trump, en su plataforma Truth Social.
El republicano ha señalado que su país no podrá ayudar a sus aliados en este caso, tal como ellos no estuvieron al lado de Estados Unidos cuando lanzó una guerra contra Irán junto a Israel, el 28 de febrero.
Sus declaraciones se interpretan por muchos observadores como una importante concesión, y un paso atrás en sus repetidas amenazas de atacar a las infraestructuras energéticas de Irán si éste no reabre totalmente el paso de Ormuz.
WSJ: Trump, dispuesto a terminar guerra sin reabrir Ormuz
Un informe del Wall Street Journal publicado el lunes indicó que el magnate republicano estaba dispuesto a poner fin a la agresión contra Irán sin reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, importante vía marítima por la que transita una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo.
Según el informe, Trump comunicó a sus asesores que estaba preparado para concluir la agresión incluso si el estrecho permanecía prácticamente cerrado, tras concluir que forzar su apertura prolongaría la guerra más allá del plazo previsto de cuatro a seis semanas.
‼️🗒 Foreign Policy: Trump está perdiendo la guerra contra Irán
— HispanTV (@Nexo_Latino) March 31, 2026
🔹 A pesar de las continuas afirmaciones de Trump sobre la victoria, la realidad de la guerra muestra que los objetivos principales de EEUU aún no se han logrado, y que Irán ha podido mantener palancas clave. pic.twitter.com/e8MDmx3Stq
Observadores que comentaron el informe señalaron que poner fin a la guerra antes de reabrir esta estrecha botella de cuello comercial no parece una victoria.
Desde el inicio de la agresión a finales del mes pasado, Teherán ha cerrado el estrecho a los buques enemigos y a los pertenecientes a quienes apoyan a los agresores, en una medida de represalia que, según se informa, ha ejercido una enorme presión sobre muchos Estados adversarios. Sin embargo, se permite el tránsito a los Estados amigos, siempre que mantengan una estrecha coordinación con las autoridades iraníes competentes.
Suzanne Maloney, vicepresidenta del instituto Brookings en Washington, calificó de “increíblemente irresponsable” el cese de los ataques militares antes de la apertura del estrecho. “Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra juntos y no pueden eludir las consecuencias”, afirmó Maloney.
Agregó que “los mercados energéticos son inherentemente globales, y no hay posibilidad de aislar a Estados Unidos del daño económico que ya se está produciendo y que empeorará exponencialmente si continúa el cierre del estrecho”.
La retirada prevista contradice directamente la retórica amenazante que Trump había pronunciado anteriormente. Más recientemente, amenazó con atacar las centrales eléctricas y las instalaciones petroleras de Irán, incluida la isla de Jark, en el sur del país, “si el estrecho de Ormuz no se abre inmediatamente al comercio”.
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