En la isla de Kish se siente una brisa suave, se observa un sol agradable y un cielo azul despejado que le dan un auténtico aire primaveral.
Pasear por las tranquilas orillas del Golfo Pérsico, recorrer en bicicleta los senderos costeros y contemplar atardeceres dorados convierten el invierno en Kish en una estación distinta y encantadora; un lugar donde la primavera es la invitada permanente de los días invernales.
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