• Soldados estadounidenses desplegados en Irak.
Publicada: lunes, 27 de abril de 2020 2:23
Actualizada: lunes, 27 de abril de 2020 12:01

EE.UU. pretende reemplazar a las fuerzas de las Unidades de Movilización Popular (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe) en Irak con sus soldados, dice un analista.

El asesor y analista iraquí Safa al-Assam reveló el domingo un plan de EE.UU. que busca instrumentalizar una grieta religiosa entre las fuerzas populares iraquíes para su retirada del oeste de Irak y luego desplegar fuerzas estadounidenses en la provincia de Al-Qaem y los alrededores de Al-Anbar.

“El plan persigue que las fuerzas estadounidenses se vuelvan a desplegar en la región de Al-Qaem, con el pretexto de contrarrestar los ataques terroristas de EIIL (Daesh, en árabe) y llenar el vacío de seguridad después de la retirada de las Unidades de Movilización Popular”, afirmó el domingo Al-Assam en una entrevista concedida a la agencia iraquí de noticias Almaalomah.

Por su parte, el legislador iraquí Fazel Jaber indicó que estas intenciones, entre otras, están vinculadas con una intriga de las tropas estadounidenses para intimidar a las fuerzas de Al-Hashad Al-Shabi.

Además, según Jaber, en el propio país árabe, hay ciertas tretas para sustituir a las fuerzas de Al-Hashad Al-Shabi con grupos liderados por Washington, que tratan de ganar privilegios de inversión en la provincia de Al-Anbar.

 

Al-Hashad Al-Shabi se formó poco después de la aparición del grupo terrorista Daesh en Irak a mediados de 2014 y desempeñó un papel importante en la zona, al haber conseguido derrotar a células extremistas que habían tomado el control de gran parte del país árabe.

En 2016, el Parlamento iraquí votó para integrar a las fuerzas populares en el Ejército del país, colocándolas bajo el mando del primer ministro y otorgándoles una posición similar a la de otras ramas de las fuerzas de seguridad iraquíes. Al-Hashad Al-Shabi rechaza la presencia militar de EE.UU. en su país, considerándola como un obstáculo para la seguridad y la estabilidad duraderas en Irak.

El pasado enero, el presidente de EE.UU., Donald Trump, ordenó ejecutar un ataque en Bagdad, capital iraquí, para acabar con la vida del subcomandante de las Unidades de Movilización Popular de Irak Abu Mahdi al-Muhandis, lo que generó masivas condenas. Poco después, los parlamentarios iraquíes ratificaron la expulsión de las tropas estadounidenses del país. Al respecto, los grupos de la Resistencia de Irak han prometido alzarse en armas contra las tropas estadounidenses, si Washington no cumple con el decreto parlamentario.

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