• Combatientes del Movimiento de Resistencia Islámica de Irak (Kataib Hezbolá), durante un desfile militar en Bagdad (capital), 31 de mayo de 2019. (Foto: AFP)
Publicada: martes, 31 de marzo de 2020 6:37

Hezbolá iraquí está listo para hacer frente a cualquier ataque de Washington, que trama complots para desviar la atención de la crisis de COVID-19 en EE.UU.

Los grupos de la Resistencia (…) cuentan con el poder y altas capacidades para hacer frente a las fuerzas estadounidenses”, recalcó el lunes Muhamad Mohiyi, portavoz del Movimiento de Resistencia Islámica de Irak, conocido como Kataib Hezbolá.

En declaraciones ofrecidas a la agencia iraquí de noticias Almaalomah, Mohiyi señaló que el Gobierno de EE.UU. considera a grupos de la Resistencia, sobre todo a Kataib Hezbolá, “un obstáculo” para materializar sus planes, por tanto, trata de debilitarlos, advirtió.

No obstante, aseguró, Hezbolá iraquí vigila todos los movimientos de las tropas estadounidenses y está al tanto de sus planes, tanto dentro como fuera de Irak, para lanzar ataques contra los grupos de la Resistencia.

“Estamos totalmente listos para hacer frente a las fuerzas estadounidenses si insisten en quedarse o atacan a nuestros combatientes”, insistió el vocero de Hezbolá iraquí.

Últimamente, EE.UU. ha aumentado sus agresiones contra las fuerzas populares iraquíes, cuerpo militar integrado oficialmente en las Fuerzas Armadas de Irak. Los movimientos de la Resistencia iraquí denuncian, a su vez, que los ataques sistemáticos de Washington contra sus tropas y efectivos del Ejército del país árabe se pueden traducir como “una declaración de guerra” contra Irak y prometen venganza.

 

En otra parte de sus afirmaciones, Mohiyi advirtió que el Gobierno estadounidense, presidido por Donald Trump, trama tales complots contra la Resistencia iraquí con el fin de desviar la atención mundial de la gran crisis que atraviesa EE.UU. a causa del coronavirus, denominado COVID-19.

Un diario norteamericano ha alertado recientemente que el nuevo coronavirus podría afectar a entre 160 y 214 millones de estadounidenses y matar a hasta 1,7 millones de personas debido a la mala gestión del COVID-19 por Trump, quien, según analistas, prefiere sus negocios por encima de la salud de su pueblo.

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