• El ministro de Asuntos Exteriores de Irak, Ibrahim al-Yafari.
Publicada: lunes, 10 de septiembre de 2018 9:27

El ministro de Asuntos Exteriores de Irak, Ibrahim al-Yafari, asegura que los alborotadores de Basora tienen como objetivo dañar los lazos Bagdad-Teherán.

El canciller iraquí, en una entrevista exclusiva el domingo con la Organización de Radio y Televisión de la República Islámica de Irán (IRIB, por sus siglas en inglés) lamentó el incidente del consulado de Irán en la ciudad sureña de Basora y advirtió que los que incitan a la violencia en dicha urbe tratan de afectar negativamente las relaciones Bagdad-Teherán.

Del mismo modo, reveló que según información de la que dispone, un grupo de desconocidos dirige a los alborotadores aunque no se tiene más información sobre estos individuos, no obstante, algunas agencias de seguridad y espionaje iraquí creen que estos tienen nacionalidad extranjera.

“Los alborotadores son dirigidos por unos individuos no identificados para que atenten contra la reputación de Irán y también destruyan las relaciones amistosas entre Irán e Irak. En estos momentos estamos buscando a los responsables”, afirmó.

Además, reiteró el compromiso de Irak de aumentar sus lazos bilaterales con Irán en todos los ámbitos y recordó que Bagdad nunca olvida las ayudas del país persa a la hora de luchar contra el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe).

Los alborotadores son dirigidos por unos individuos no identificados para que atenten contra la reputación de Irán y también destruyan las relaciones amistosas entre Irán e Irak. En estos momentos estamos buscando a los responsables”, afirmó el canciller de Irak, Ibrahim al-Yafari.

 

La provincia de Basora, la más rica en hidrocarburos de Irak, pero carente de infraestructuras suficientes, ha sido escenario de protestas sociales desde el pasado martes, con un saldo de varios muertos y decenas de heridos.

En el curso de estas manifestaciones han sido atacadas varias sedes de instituciones públicas, residencias de funcionarios estatales y representaciones diplomáticas, así como locales de partidos y grupos armados radicados en esa ciudad.

Las marchas, que denuncian la negligencia de la clase política, estallaron en un contexto de escasez de agua, de electricidad y de empleo y se reavivaron por una crisis sanitaria que provocó la hospitalización de más de 30 000 personas por intoxicación con agua contaminada.

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