En Honduras, un país donde pocas mujeres ocupan cargos públicos, la izquierdista Xiomara Castro, se convertirá en la primera presidenta, tras una rotunda victoria en las elecciones del noviembre pasado y con la promesa de sacar adelante a un país azotado por la pobreza y corrupción.
La presidenta electa asumirá su cargo este 27 de enero con un respaldo regional e internacional. A la ceremonia de posesión, que se celebrará en el estadio nacional de Tegucigalpa, asistirán diferentes presidentes, exmandatarios, y altos funcionarios latinoamericanos y de todo el mundo.
Ya han arribado a la nación centroamericana gran número de invitados, como el rey español, Felipe VI, y los viceministros de Cuba y Argentina.
El pueblo espera con optimismo la asunción de Castro. Lo califican como un momento histórico para el país, especialmente en materia de derechos de la mujer.
Una precaria situación económica, la pandemia de la COVID-19 en alza, altos índices de pobreza y corrupción, más el narcotráfico que salpicó al presidente saliente, Juan Orlando Hernández, son algunos de los desafíos para la nueva presidenta, que además ha recibido un duro golpe político en el Congreso, solo días antes de asumir el cargo.
Castro ha prometido cambios significativos en Honduras, incluida una revisión constitucional, la lucha contra la corrupción, el crimen organizado, además de enfrentar el drama de la emigración.
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