• Policías franceses disparan contra los manifestantes del movimiento de los “chalecos amarillos” con lanzadores de balas de defensa (LDB, por sus siglas en francés).
Publicada: martes, 26 de febrero de 2019 17:43

El Consejo Europeo ha urgido a Francia a que deje de emplear lanzadores de balas de defensa (LDB, por sus siglas en francés) contra los manifestantes.

Las autoridades francesas “deben suspender el uso de LBD durante las operaciones destinadas a mantener el orden público”, ha destacado este martes la comisionada de Derechos Humanos del Consejo, Dunja Mijatovic, en un comunicado.

Además, ha instado al Gobierno francés a revisar sus normas sobre el uso de las llamadas armas, a fin de garantizar que respeten la tarea principal de las autoridades de proteger a los “ciudadanos y sus derechos humanos”.

Las lesiones reportadas “plantean dudas sobre la compatibilidad de los métodos utilizados en las operaciones destinadas a mantener el orden público con el debido respeto de estos derechos”, ha argumentado Mijatovic.

La Policía francesa dispara balas de caucho de 40 milímetros de calibre con los LDB —de fabricación suiza y que reemplazan al antiguo flash-ball francés— contra los llamados “chalecos amarrillos”, que desde noviembre de 2018 protagonizan marchas contra las políticas del presidente galo, Emmanuel Macron.

Los críticos dicen que este tipo de arma ha causado muchos más heridos que otros equipos empleados por la Policía del país europeo para reprimir a los manifestantes. Destacar que algunas de las personas que han participado en las protestas se han quedado parcialmente ciegas tras recibir un impacto de bala en la cabeza de un LDB.

Deben suspender el uso de LBD (lanzadores de balas de defensa) durante las operaciones destinadas a mantener el orden público”, así se lo ha urgido la comisionada de Derechos Humanos del Consejo Europeo, Dunja Mijatovic, al Gobierno francés.

 

El Gobierno francés insiste, sin embargo, en que dichas armas son necesarias y “particularmente apropiadas en este tipo de situaciones”.

A esta circunstancia se suma el hecho de que los legisladores franceses están aprobando un proyecto de ley que le permitiría a la Policía gala aumentar sus poderes de represión, mientras que prohibiría a los manifestantes ir enmascarados para evitar ser identificados.

En su informe, Mijatovic ha advertido a París que tales medidas “constituyen serias interferencias en el ejercicio de la libertad de movimiento, y las libertades de reunión y expresión”.

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