La principal fuerza de este ataque fue el nuevo sistema de misiles antiaéreos multicanal Buk-M2, fabricado por la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), un sistema que cuenta con la tecnología necesaria para rastrear 24 objetivos y alcanzar cuatro objetivos simultáneamente, también es capaz de derribar hasta 24 misiles de crucero, o hasta 30 o 40 misiles si están de frente.
En total, en el ataque que se emplearon 103 misiles de crucero, incluyendo los Tomahawk, la Defensa antimisiles del Ejército de Siria logró interceptar 71 misiles de los 103 lanzados durante los bombardeos, según el Ministerio de Defensa de Rusia.
mhn/ktg/mjs
