• El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, habla en una reunión, Eslovenia, 12 de septiembre de 2022. (Foto: Getty Images)
Publicada: sábado, 17 de septiembre de 2022 0:00
Actualizada: sábado, 17 de septiembre de 2022 2:03

El presidente de Serbia enfatiza que, en el caso de que Rusia corte el flujo del gas ante un tope al precio, los europeos se congelarán.

Será complicado si en las reuniones del Consejo Europeo y la Comisión Europea a finales de septiembre deciden fijar precios máximos de gas para los rusos. A partir de ese segundo, los rusos pueden tomar la decisión de cortar el gas a Europa, el precio del gas ya no es importante, porque no lo hay y luego te congelarás”, ha puesto de relieve este viernes el mandatario serbio, Aleksandar Vucic, en una entrevista concedida con el canal TV Pink.

En esta línea, ha afirmado que establecer un tope al costo del gas ruso detendrá las entregas al continente europeo.

Asimismo, ha ratificado que, si tal escenario ocurre, seremos testigos de que el precio de electricidad escalará de los 400 euros actuales por megavatio hora, a 40 000 euros, una cifra que “ni siquiera Alemania puede pagar”, ha confirmado.

 

Sus declaraciones vienen después de que la Comisión Europea presentó el 14 de septiembre un documento de ideas con el objetivo de que los 27 países del bloque comunitario se enfrenten a la crisis energética causada por las sanciones que le han impuesto a Rusia. Una de estas propuestas fue la obligación de minorar 5 % el consumo de electricidad a lo largo de las horas de punta de consumo.

Además, entre las soluciones se declaró una nueva tarifa impositiva para las empresas energéticas a fin de repartir sus beneficios extraordinarios entre los sectores afectados, una oferta que tendrá como finalidad cobrar más de 140 000 millones de euros.

El huracán energético sacudió a la UE tras el inicio de la operación rusa en Ucrania en 24 de febrero y, en concreto, por las sanciones a la importación del gas ruso que han impuesto desde Europa como un instrumento de presión. Una decisión con efecto adverso, puesto que Moscú inició el corte del flujo de gas desde junio, lo que les ha costado muy caro a los ciudadanos europeos. Esta situación intensifica aún más las dudas de que los suministros de gas en Europa puedan generar suficiente energía para hacer frente a los fríos del próximo invierno o no.

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