• El gasoducto Nord Stream del Mar Báltico, Lubmin, Alemania, 8 de noviembre de 2011. (Foto: Getty Images)
Publicada: jueves, 15 de septiembre de 2022 23:00

Compañías estadounidenses de petróleo y gas dicen que no podrán aumentar el suministro tan rápido como para aliviar la crisis energética de Europa en invierno.

El diario británico Financial Times (FT) publicó el miércoles que la industria del shale gas (gas de esquisto) y de shale oil (petróleo ligero) de EE.UU. no podrá rescatar a Europa de su crisis energética en el próximo invierno ante la caída de las exportaciones rusas y el riesgo de que los precios del crudo suban por encima de 100 dólares por barril.

Estados Unidos no pueda bombear mucho más. Nuestra producción es la que es. No se avecina ningún rescate, ni del lado del petróleo, ni del lado del gas”, recalcó el jefe del grupo de capital privado Quantum Energy Partners, Wil Van Loh, al periódico.

En este contexto, el precio de gas en Europa superó este jueves los 2500 dólares por 1000 metros cúbicos, a raíz de la suspensión temporal de los suministros del hidrocarburo ruso.

Según las autoridades estadounidenses, las exportaciones de petróleo y gas licuado de EE.UU. aumentaron para aprovechar los precios altos en Europa, pero ahora están acercando a su máximo.

 

Por su parte, la Agencia Internacional de Energía (AIE) predijo la misma jornada que la implementación total del embargo de la Unión Europea (UE) a Rusia provocará una reducción del 20 % en las exportaciones de petróleo del gigante asiático a países europeos. Esto no solo afecta a un continente, puesto que, considerando que Rusia es uno de los mayores exportadores de petróleo del mundo, se registrarán grandes pérdidas en el mercado mundial, añadió el ente.

El viernes, el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg, vaticinó que Europa tendría un invierno “duro”, que pondría a prueba la unidad y solidaridad a los Estados miembros del bloque militar.

El huracán energético sacudió a la UE tras el inicio de la operación rusa en Ucrania y, en concreto, por las sanciones a la importación del gas ruso que han impuesto desde Europa como un instrumento de presión. Una decisión con efecto adverso, puesto que Moscú inició el corte del flujo de gas desde junio, lo que les ha costado muy caro a los ciudadanos europeos.

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