“Ya no siento la obligación de pensar puramente en la paz”, ha afirmado el presidente de EE.UU., Donald Trump, en una misiva dirigida al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, y difundida este lunes.
Trump no logró el Premio Nobel de la Paz 2025, el cual fue otorgado a la líder opositora venezolana María Corina Machado, aunque luego ella le entregó simbólicamente su medalla en un gesto que calificó de agradecimiento por la invasión estadounidense de Venezuela y el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, el 3 de enero de 2026.
En la misiva, el mandatario ha cuestionado la decisión noruega y ha vinculado la negativa del Comité Nobel con sus políticas, insistiendo en que, aunque la paz “seguirá siendo predominante”, ahora puede “pensar en lo que es bueno y adecuado para Estados Unidos”. Además, Trump ha retomado su insistente ambición de que Estados Unidos tenga un papel directo sobre Groenlandia, cuestionando la soberanía de Dinamarca sobre el territorio y subrayando su importancia estratégica en cuestiones de seguridad.
La oficina de Seguridad Nacional de EE.UU. ha difundido la carta en un momento en que el presidente estadounidense ha intensificado su retórica sobre el Ártico y las relaciones con aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Las declaraciones han generado reacciones de preocupación en Oslo y Bruselas, donde insistieron en que el Premio Nobel lo decide un comité independiente y que Groenlandia es parte del reino de Dinamarca.
El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, al expresar la “oposición” de ambos países a ocho Estados europeos en relación con su rechazo a los planes de Washington para anexionar Groenlandia, ha recalcado que “la posición de Noruega sobre Groenlandia es clara” y ha señalado que Oslo “apoya que la OTAN dé pasos de forma responsable para reforzar la seguridad y la estabilidad en el Ártico”.
Trump ha afirmado repetidamente que Groenlandia debería ser absorbida por Estados Unidos. Durante su primer mandato, planteó abiertamente la idea de comprar la isla, considerando el territorio como un activo estratégico y, en la actualidad, ha dejado abierta la posibilidad de usar la fuerza para tomar el control del territorio semiautónomo.
Mientras Trump intensifica su retórica sobre Groenlandia, los líderes de la Unión Europea (UE) están sopesando posibles respuestas a Washington.
Una de las opciones que se están discutiendo es congelar las reducciones arancelarias planeadas para los productos estadounidenses y activar el mecanismo comercial más poderoso del bloque.
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