• Los paracaidistas del Ejército de EE.UU. en el aeródromo de la Fuerza Aérea Pope, cerca de Fort Bragg en Carolina del Norte, 5 de enero de 2020.
Publicada: lunes, 27 de abril de 2020 0:33
Actualizada: lunes, 27 de abril de 2020 17:27

Estados Unidos evalúa retirar 2500 tropas de Kuwait e Irak tras el fracaso de complots de la Administración de Trump contra Irán y ante el temor de la COVID-19.

Según informó el domingo el portal militar estadounidense Stars and Stripes, 2500 miembros de la 82.ª División Aerotransportada del Ejército de EE.UU., desplegados en Asia Occidental tras la escalada de tensiones con Irán, regresarían a su país en las próximas semanas y tendrían que someterse a una cuarentena de 14 días debido al nuevo coronavirus, causante de la enfermedad COVID-19.

La fuente recordó que Estados Unidos ya había retirado en febrero pasado alrededor de 800 soldados estadounidenses de sus bases en Kuwait e Irak antes del brote del letal virus, sin embargo, aún deberán permanecer miles de paracaidistas del Ejército de EE.UU. a causa de la pandemia global y las tensiones con Irán.

La rápida propagación de la enfermedad infecciosa tiene atemorizados a los militares estadounidenses. Un paracaidista dijo a Stars and Stripes que la fecha todavía no anunciada para el regreso a casa les está causando gran estrés. A principios de este mes de abril, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de EE.UU., el general Mark Milley, aseguró que la situación estaba siendo monitoreada para determinar exactamente cuándo llevarlos de regreso a casa.

 

Los paracaidistas estadounidenses fueron enviados a la zona para reforzar la seguridad en el área de operaciones del Comando Central de EE.UU. (Centcom) después de manifestaciones de los iraquíes en condena por un ataque con cohetes de Washington contra las posiciones de las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe) y también tras la escalada de tensión en la zona por el ataque ordenado por el presidente estadounidense, Donald Trump, en Bagdad, capital iraquí, el pasado enero, en el que fue martirizado el comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani y varios de sus compañeros.

La referida ofensiva de EE.UU. generó una lluvia de críticas tanto a nivel nacional como internacional. Las autoridades iraquíes alzaron la voz, denunciando que la arremetida estadounidense constituía una flagrante violación de la soberanía y la integridad de Irak, por lo que exigieron la inmediata salida de las tropas foráneas, en particular las estadounidenses.

Irán, a su vez, atacó con misiles la base aérea Ain Al-Asad, ubicada en la provincia occidental iraquí de Al-Anbar y ocupada por las tropas norteamericanas desde la invasión de Irak en 2003, y otra base en Erbil, capital de la región del Kurdistán iraquí.

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