"Les puedo comunicar que tenemos abiertos los canales pertinentes (de militares a militares) y nuestro descontento con su conducta ha sido transmitida a ellos", afirmó el jueves el portavoz del Pentágono, el capitán de navío Jeff Davis.
Añadió que EE.UU. no está en guerra con Rusia, y no hay ninguna razón para pensar que los rusos vayan a atacar naves estadounidenses, no obstante, recordó que un oficial al mando de una nave, con su inherente derecho a la autodefensa, tiene que decidir rápidamente cómo actuar en tal situación, y por supuesto nadie quiere que calcule mal por un comportamiento indebido de la parte contraria.
Les puedo comunicar que tenemos abiertos los canales pertinentes (de militares a militares) y nuestro descontento con su conducta ha sido transmitida a ellos", afirmó el jueves el portavoz del Pentágono, el capitán de navío Jeff Davis.
Entre el 11 y el 12 de abril, el Departamento de Defensa de EE.UU, informó de una serie de vuelos "agresivos" de un avión militar ruso sobre un destructor estadounidense en aguas internacionales del mar Báltico.
También la semana pasada, un avión ruso voló cerca de un avión de reconocimiento de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, según informaciones del Pentágono.
Moscú ha calificado sus acciones de apropiadas, al considerar que el destructor estadounidense se encontraba muy cerca de Kaliningrado, un territorio de Rusia en el norte de Europa, y al mismo tiempo recordó que se ha tenido en cuenta todos los protocoles de seguridad en dichas maniobras.
"¿Alguien podría suponer que un destructor equipado con misiles de crucero de hasta 2500 kilómetros de alcance, que incluso podría llevar cabezas nucleares, podría navegar en las aguas de Nueva York?", de esta manera reflexionó el miércoles el embajador ruso ante la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Alexander Grushko, en Bruselas (Bélgica).
Respecto a la fuerte reacción de Estados Unidos sobre el incidente del mar Báltico, el analista estadounidense Daniel Patrick Welch dijo a PressTV, el 15 de abril, que el Gobierno estadounidense es un "imperio ambicioso" y "súper depredador", que pretende dominar el mundo y destruir a las naciones.
"Estados Unidos está constantemente saliéndose de tono con declaraciones arrogantes, tachándo de provocativas las acciones realizadas por los rusos respecto al barco estadounidense [cerca de las fronteras de Rusia]", añadió Welch.
"La clara implicación es que EE.UU. puede hacer lo que quiera, donde quiera y si alguien le exige que cambie de postura o tome una postura en defensa de sus intereses nacionales por el bien de su pueblo, entonces ellos [Washington], dicen que los otros son los que actúan mal y le provocan", agregó.
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