• Las fuerzas especiales de la Policía iraní.
Publicada: viernes, 28 de agosto de 2026 19:45

Irán informa la detención de 30 cabecillas y colaboradores por su participación en los disturbios respaldados por potencias extranjeras que estallaron en enero.

El Ministerio de Inteligencia de Irán ha subrayado en un comunicado emitido el viernes que tras recibir información de la población y realizar labores de vigilancia, identificó y detuvo a 30 mercenarios respaldados por Estados Unidos e Israel en la provincia de Markazi (centro de Irán).

La Inteligencia iraní ha señalado que estos mercenarios provocaron una destrucción generalizada e incendiaron viviendas, grandes comercios, bancos, vehículos de emergencia y particulares, edificios gubernamentales y varias mezquitas durante los disturbios de enero. También atacaron vagones de tren, amenazaron la vida de los pasajeros y saquearon comercios.

Durante la operación, las autoridades también hallaron y confiscaron armas blancas —cuchillas, hachas y cuchillos—, así como importantes cantidades de bebidas alcohólicas y drogas en poder de estos elementos respaldados desde el extranjero.

 

A principios de este año, 70 participantes en los disturbios fueron detenidos en la provincia.

La Dirección General de Inteligencia de Markazi ha advertido que los crímenes cometidos durante los disturbios de enero no estarán sujetos a prescripción.

“Que los enemigos de la sagrada institución de la República Islámica de Irán sepan también que los crímenes al estilo de Daesh cometidos por sus mercenarios durante los incidentes terroristas de enero no estarán sujetos al plazo de prescripción”, ha subrayado.

A finales de diciembre estallaron protestas en todo el país, impulsadas por el aumento de las presiones económicas y la fuerte subida de los precios. Las protestas comenzaron en Teherán, en el histórico Gran Bazar, donde una concentración de comerciantes desencadenó una ola de manifestaciones.

En los días siguientes, el Gobierno intervino y las conversaciones directas entre el presidente y los gremios comerciales contribuyeron a reducir las tensiones, dando paso a una relativa calma a comienzos de enero.

Sin embargo, esta calma duró poco. Los días 8 y 9 de enero, las protestas volvieron a intensificarse, esta vez, según las autoridades iraníes, debido a una abierta injerencia extranjera, especialmente a declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump.

Las manifestaciones derivaron en disturbios violentos, algunos de cuyos actos fueron calificados incluso como terrorismo. Para el 12 de enero, el orden había sido restablecido en gran medida, gracias, en buena parte, a la actuación decisiva de ciudadanos que se movilizaron espontáneamente para recuperar la estabilidad.

Según el Centro de Medios del Poder Judicial de Irán, durante el intento de golpe de Estado respaldado por Estados Unidos e Israel, ocurrido los días 8 y 9 de enero de 2026, el país sufrió graves daños y miles de ciudadanos y miembros de las fuerzas de seguridad murieron.

Las personas implicadas actuaron, según el organismo, como peones del enemigo, proporcionando el pretexto y las condiciones necesarias para acciones hostiles y agresiones contra Irán.

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