En un comunicado emitido este viernes con motivo del Día del Ejército de la República Islámica de Irán, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) ha indicado que la memoria histórica de la Revolución Islámica y del pueblo iraní da testimonio del brillante papel del Ejército en la defensa de la independencia, la seguridad y la integridad territorial de Irán, y de su cooperación con otras fuerzas armadas, especialmente con el CGRI, como un “brazo unido y poderoso del pueblo iraní frente a los enemigos”.
“El fracaso del enemigo en escenarios de invasión terrestre y marítima, así como en planes de ocupación de islas iraníes en el Golfo Pérsico, demuestra que cualquier intento de agresión será respondido con golpes severos y humillantes”, ha recalcado.
Según el CGRI, el fortalecimiento de la defensa aérea del ejército, las operaciones con drones, la seguridad fronteriza y las acciones en el mar de Omán son reflejo de su capacidad en la ‘guerra de Ramadán’, en alusión a la reciente agresión estadounidense-israelí.
Además, ha calificado el ataque estadounidense-sionista al buque “Dena” de la Armada iraní como “un acto injusto y criminal”, advirtiendo que “las fuerzas navales del Ejército y el CGRI buscarán venganza en el momento oportuno”.
“El Ejército de la República Islámica de Irán y el CGRI, unidos y coordinados, permanecen en estado de preparación total, ‘con el dedo en el gatillo’, para responder de forma contundente a cualquier acto de agresión contra Irán”, ha enfatizado.
Por su parte, el comandante en jefe del Ejército de Irán, el general de división Amir Hatami, ha subrayado que “con una determinación firme, los ojos vigilantes, una voluntad de hierro y las manos en el gatillo, estamos preparados para enfrentar cualquier amenaza y agresión de los enemigos, y permaneceremos fieles a nuestro compromiso hasta el último aliento.”
Estados Unidos y el régimen de Israel lanzaron una guerra de agresión contra Irán el 28 de febrero que incluyó asesinatos selectivos de las autoridades iraníes, ataques contra instalaciones nucleares, escuelas, hospitales e infraestructuras civiles.
En el marco de su legítima respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes iniciaron inmediatamente decisivos ataques con misiles y drones contra bases estadounidenses en la región y objetivos en los territorios ocupados por Israel, lo que obligó a los agresores a solicitar un alto el fuego de dos semanas para negociar el fin definitivo de la guerra sobre una propuesta iraní de 10 puntos.
Las Fuerzas Armadas iraníes lanzaron 100 oleadas de ataques de represalia bajo la operación “Verdadera Promesa 4”, infligiendo grandes pérdidas militares y humanas a Israel y Estados Unidos.
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