• El general de brigada Mohamad Pakpur, comandante de las Fuerzas Terrestres del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), habla en una rueda de prensa.
Publicada: miércoles, 1 de noviembre de 2017 17:55

Un alto mando militar iraní denuncia un complot de EE.UU. e Israel para dividir Irak y reducir el potencial de la lucha contra el sionismo.

“La arrogancia mundial y sus secuaces querían despedazar Irak y destruir las capacidades potenciales de la lucha contra el sionismo”, ha dicho este miércoles el general de brigada Mohamad Pakpur, comandante de las Fuerzas Terrestres del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI).

Pakpur ha hecho estas declaraciones en un acto en Mahabad, en el noroeste de Irán, donde ha insistido en que los esfuerzos por fragmentar el país vecino se enmarcan en la política de la última década de EE.UU., que busca “la división de los países musulmanes y hacerlos débiles y dependientes”.

Es en este contexto, ha señalado el alto mando persa, que las autoridades del Kurdistán iraquí desoyeron las reiteradas advertencias de la República Islámica de Irán y realizaron un referéndum, “inspirados por sionistas y estadounidenses”.

La arrogancia mundial y sus secuaces querían despedazar Irak y destruir las capacidades potenciales de la lucha contra el sionismo”, dice el general de brigada Mohamad Pakpur, comandante de las Fuerzas Terrestres del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI).

 

Con estas palabras se refería el general Pakpur al plebiscito secesionista celebrado en la región semiautónoma del Kurdistán iraquí, pese a su rechazo por el Gobierno central, en Bagdad.

“Los hechos acaecidos tras la consulta del norte de Irak son un clavo en el ataúd de los sionistas, en la región y en todo el mundo”, ha enfatizado el alto mando del CGRI.

En reacción a la celebración del referéndum, el Ejército de Irak lanzó el 13 de octubre una operación destinada a recuperar la provincia septentrional de Kirkuk, disputada con los kurdos.

El pasado 20 de octubre, el Ejército, la Policía Federal y los cuerpos antiterroristas de Irak se hicieron con la región de Altun Kupri, recuperando así la última zona en disputa que seguía en manos de las fuerzas kurdo-iraquíes (los Peshmerga) de Kirkuk.

Este logro ha afectado claramente al régimen de Israel —partidario de la secesión kurda—, que ha perdido el 70 % del ‎petróleo que recibía a los kurdo-iraquíes.‎

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