“Cuba no agrede, ni amenaza. Lo hemos planteado en reiteradas ocasiones y lo ratificamos hoy: Cuba se defenderá con determinación y firmeza frente a cualquier agresión terrorista y mercenaria que pretenda afectar su soberanía y estabilidad nacional”, ha declarado el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en su cuenta de X.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, ha recalcado en su cuenta de X que “la defensa de las costas cubanas, del territorio nacional y de la seguridad nacional es un deber ineludible”.
“Cuba ha debido enfrentar numerosas infiltraciones terroristas y agresivas procedentes de EE. UU. desde 1959, con un alto costo en vidas, heridos y daños materiales”, ha asegurado el canciller cubano.
El miércoles, el Ministerio del Interior de Cuba informó que abatió a cuatro tripulantes de una “lancha infractora” procedente de EE. UU. que ingresó en sus aguas y abrió fuego contra fuerzas cubanas.
“Como consecuencia del enfrentamiento, por la parte foránea cuatro agresores resultaron abatidos y seis lesionados, quienes fueron evacuados y recibieron asistencia médica”, ha afirmado el Ministerio cubano.
De acuerdo con las primeras investigaciones, todos los participantes en el intento de incursión son cubanos residentes en EE. UU., con antecedentes de “actividad delictiva y violenta”.
En la embarcación se incautaron “fusiles de asalto, armas cortas, artefactos explosivos de construcción artesanal (cocteles molotov), chalecos antibalas, mirillas telescópicas y uniformes de camuflaje”, precisaron las autoridades cubanas. Del mismo modo, se informó de la detención en su territorio de una persona enviada desde EE. UU., que pretendía “garantizar la recepción de la infiltración armada” y que ya confesó su participación en la operación fallida.
La nueva agresión estadounidense ocurrió mientras Washington anunciaba una ronda de nuevas sanciones contra la isla. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con imponer aranceles a aquellos países que suministraran crudo a Cuba y declaró una “emergencia nacional” ante la supuesta “amenaza inusual y extraordinaria” que, según Washington, representaría Cuba para la seguridad del país norteamericano y la región.
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