• El presidente de EE.UU., Donald Trump (Izq.), estrecha la mano del vice primer ministro chino, Liu He, en la Casa Blanca, 17 de mayo de 2018.
Publicada: domingo, 20 de mayo de 2018 6:11
Actualizada: domingo, 20 de mayo de 2018 7:17

China y Estados Unidos acordaron el sábado renunciar a una guerra comercial y distanciarse de las amenazas del alza de las tarifas arancelarias, al mismo tiempo reafirmaron su compromiso de mantener diálogos a fin de reducir el déficit comercial de Washington con Pekín.

China se comprometió a aumentar sus compras de bienes y servicios producidos en Estados Unidos para reducir el déficit comercial de este último, de acuerdo con un comunicado conjunto emitido el sábado tras conversaciones sostenidas el jueves y el viernes entre las delegaciones de ambos países reunidas en Washington D.C., capital estadounidense.

El vice primer ministro chino, Liu He, que encabezó la delegación del gigante asiático, afirmó que “ambas partes alcanzaron un consenso, no van a librar una guerra comercial y van a dejar de subirse los aranceles respectivos”, según ha citado este domingo la agencia estatal Xinhua.

Conforme el texto, los dos países expresaron la intención de que China adquiera más bienes estadounidenses, aunque evitaron mencionar una cifra precisa, si bien la Casa Blanca había propuesto como objetivo 200 000 millones.

Ambas partes (EE.UU. y China) alcanzaron un consenso, no van a librar una guerra comercial y van a dejar de subirse los aranceles respectivos”, dice el vice primer ministro chino, Liu He, en alusión a la batalla comercial iniciada por las tarifas arancelarias.

Hubo consenso sobre la adopción de medidas efectivas para reducir sustancialmente el déficit comercial de Estados Unidos con China, subrayó el comunicado destacando que actualmente esta cifra ronda los 375 000 millones de dólares.

El acercamiento llega dos meses después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, ordenó la imposición de aranceles del 25 % a las importaciones chinas, es decir unos 60 000 millones de dólares. Una medida considerada contraproducente por Pekín por estimar que podría abrir la caja de Pandora y crear un mal precedente a nivel global, el cual provocaría un efecto dominó en la esfera económica internacional.

La Casa Blanca argumentó su decisión acusando a Pekín de haber aprovechado de la apertura comercial estadounidense al tiempo que cerraba la puerta a los productos de EE.UU.

En concreto, mientras que China destina el 18 por ciento de sus exportaciones a EE.UU. — 505 000 millones de dólares—, el gigante asiático solo representa el 8,4 por ciento de las ventas al exterior de Estados Unidos, con una cifra de 130 000 millones. El resultado de esta diferencia da un déficit para Washington de 375 000 millones.

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