• Indignados chilenos piden la renuncia de Juan Barros. 21 de marzo de 2015
Publicada: domingo, 22 de marzo de 2015 18:10

Miles de católicos chilenos se personaron el sábado en la iglesia de la pequeña ciudad de Osorno para condenar el nombramiento del obispo Juan Barros, acusado de haber encubierto actos de pedofilia, por el papa Francisco.

Según la agencia chilena de noticias La Nación, en medio de una fuerte custodia policial, unos 4 mil indignados vestidos de negro y con globos negros en señal de luto exigían la renuncia de Barros de 58 años.

La multitud reunida aseguraba que Barros estaba al tanto y ayudó a encubrir los abusos del padre Fernando Karadima, cuyo caso es el más infame de varias acusaciones de pedofilia dentro de la Iglesia Católica en Chile.

Tanto por la justicia ordinaria como la eclesiástica, Karadima es considerado responsable de abuso sexual de menores, realizados durante las décadas de 1980 y 1990, y fue suspendido de por vida de sus funciones.

Mientras ese nombramiento pone en duda la promesa del papa Francisco de acabar con los abusos sexuales en la Iglesia; la multitud congregada en la iglesia y sus alrededores afirmaban que no querían a ese nuevo obispo, “ni en la catedral, ni en la diócesis ni en la Iglesia”.

“Juan Barros, no somos tu rebaño”, coreaban los manifestantes; mientras que el Superior Provincial de la Congregación de los Sagrados Corazones, Alex Vigueras, señaló en una editorial en el sitio web de su comunidad religiosa que “el nombramiento de monseñor Juan Barros como obispo de Osorno nos ha dejado perplejos”.

Barros, elegido el pasado 15 de enero como obispo de la Diócesis de Osorno por el papa, niega haber visto ni conocido los abusos de Karadima.  

“Jamás tuve conocimiento de alguna denuncia respecto del sacerdote Karadima siendo Secretario del Cardenal Juan Francisco Fresno, y jamás tuve conocimiento ni imaginé nunca de aquellos graves abusos que este sacerdote cometía con sus víctimas”, asegura el obispo en una carta dirigida a la comunidad de Osorno.

También, alega que no ha aprobado y tampoco participado en esos hechos “gravemente deshonestos”.

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