En un ambiente de escasa movilización social, con una que otra protesta por las pensiones de vejez, la educación, la vivienda y las leyes ambientales, dos temas marcaron la agenda callejera: la demanda de justicia por Chuñil y la solidaridad con Palestina, que exigía romper todo tipo de vínculos con el sionismo.
En junio, la presión ciudadana llevó al Presidente Gabriel Boric a anunciar un plan para dejar de depender de Israel en el área de Defensa y prohibir la importación de productos desde territorios ocupados. Ninguno de los dos se ha concretado. Mientras, Abogados por Palestina levantaron la primera solicitud internacional formal para expulsar a Israel de las Naciones Unidas.
El año estuvo marcado también por fuertes casos de corrupción de parlamentarios, jueces y empresarios, que solo ayudaron a deteriorar aún más la escasa confianza ciudadana que queda en las instituciones.
Las encuestas publicadas en 2025 dan cuenta de que un 85% de la ciudadanía percibe una alta corrupción en Chile. Así se desarrollaron las campañas presidenciales, con falta de respuesta a demandas sociales y discursos que promovían la sensación de inseguridad en los medios de comunicación.
El 14 de diciembre el ultraderechista José Antonio Kast fue electo presidente de Chile con un discurso securitista y antimigración. El 2026 estará marcado por el inicio de su gobierno: el primero abiertamente Pinochetista después de la dictadura de Augusto Pinochet.
Beatriz Michell, Santiago de Chile.
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