• La presidente de Brasil, Dilma Rousseff.
Publicada: sábado, 5 de septiembre de 2015 10:24
Actualizada: sábado, 19 de septiembre de 2015 13:52

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, culpó a las autoridades europeas de la crisis de refugiados y, en particular, de la muerte de un niño sirio que muestran fotos recientes.

“Ese niño sirio de 3 años de edad murió porque no era bienvenido. Murió porque estaba abandonado, porque los países (europeos) crearon barreras para la entrada de ese niño”, declaró el viernes la mandataria del país latinoamericano.

Ese niño sirio de 3 años de edad murió porque no era bienvenido. Murió porque estaba abandonado, porque los países (europeos) crearon barreras para la entrada de ese niño”, afirmó la mandataria de Brasil, Dilma Rousseff

Se trata de las imágenes que muestran el cadáver de un niño sirio de tres años, Aylan Kurdi, en una playa en el sur de Turquía. El infante perdió la vida junto a al menos otros 11 refugiados el martes al intentar alcanzar la isla griega de Kos desde la costa de Turquía en dos barcas.

Rousseff también puso hincapié en que su país da la bienvenida a la gente de todo el mundo y recordó que Brasil es un territorio donde habitan diversas etnias y han coexistido muchas culturas.

La jefa de Estado recordó también que en 2013 Brasil anunció que ofrecería visas humanitarias a sirios y ciudadanos de otros países de la región afectados por conflictos violentos.

De acuerdo con las cifras ofrecidas por el Gobierno brasileño, este país albergó a 2320 refugiados en 2014, la mayoría provenientes de Siria.

El cadáver de Aylan Kurdi, niño sirio de tres años en una playa en Turquía que se ahogó en el mar Mediterráneo.

 

En este sentido, el jueves, el secretario general de la Liga Árabe (LA), Nabil al-Arabi, expresó la incapacidad de los Estados árabes para resolver los problemas que sufren los solicitantes de refugios sirios.

Ya, en abril, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) había considerado que las medidas minimalistas de la Unión Europea (UE) no resolverían la crisis de inmigración.

Según las informes de la ONU, la cifra de los solicitantes de refugios que han arriesgado su vida intentando cruzar el Mediterráneo en el 2015 asciende a más de 300.000, y más de 2500 han muerto en el trayecto.

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