• La expresidenta de facto boliviana Jeanine Áñez, es escoltada por policías de la Fuerza Especial contra el Crimen (FELCC), 13 de marzo de 2021. (Foto: AFP)
Publicada: lunes, 6 de septiembre de 2021 1:42

El Tribunal Superior Electoral (TSE) boliviano desveló que esta entidad nunca dio a Jeanine Áñez un documento que la acredite como presidenta de Bolivia.

“Desde ningún caso y en ningún momento, desde 2014 y hasta 2019, hubo la entrega oficial de una credencial o certificado, si es que le quieren llamar, de presidenta del Estado a doña Jeanine Áñez. Nunca se le entregó una credencial como presidenta a doña Jeanine Áñez”, aclaró la vocal de TSE Dina Chuquimia, en una entrevista en un programa en Bolivia TV.

Al desarrollar su postura, la funcionaria puso de relieve que Áñez solo había recibido un documento para tener el cargo de senadora por el departamento de Beni tras las elecciones generales de 2014, por lo que oficialmente su mandato debía concluir después de cinco años, es decir, en octubre de 2019.

De esta forma, Chuqimia aclaró una publicación de un periódico de circulación nacional, en la cual se manifesta que Áñez no necesitaba a una certificación para su mandato. A su vez, la vocal judicial respondió a la afirmación del Ministerio Público, según la cual, entregó una credencial a Áñez para tener el cargo de presidenta del país sudamericano.

Además, Chuquimia enfatizó que el criterio más importante para que una autoridad tenga la legitimidad es el voto del pueblo, lo cual Añez no lo tenía.

 

¿Qué pasó en 2019 en Bolivia?

Tras el triunfo del entonces presidente de Bolivia, Evo Morales, en las elecciones del 2019, la oposición no aceptó el resultado e inició una serie de protestas con el apoyo de jefes policiales y militares, por lo que el mandatario renunció para evitar actos de violencia y terrorismo en las calles del país.

En esa coyuntura, la senadora opositora Áñez se autoproclamó presidenta interina de Bolivia, pese a no cumplir con los requisitos constitucionales, lo que provocó protestas masivas de los partidarios de Morales y la respuesta fue una brutal represión.

A lo largo de estas manifestaciones, las Fuerzas Armadas usaron armas y agentes químicos para dispersar a los activistas y, en concreto, durante las masacres en Sacaba y Senkata los días 15 y 19 de noviembre, respectivamente, que causaron la muerte de al menos 18 simpatizantes de Morales.

Además, Áñez emitió un decreto que exime de cualquier “responsabilidad penal” a las fuerzas de seguridad que repriman las protestas contra el golpe de Estado.

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