En declaraciones citadas el domingo por los medios israelíes, Dan Ronen, ex subdirector y antiguo director general del desaparecido ministerio de asunto militares del frente interno de Israel, operado entre 2012 y 2014, cuestionó la capacidad del régimen para enfrentar una escalada bélica en caso de un conflicto simultáneo con Irán, Hezbolá de El Líbano y Ansarolá de Yemen.
“Si mañana se desatan esos frentes y se disparan miles de misiles diarios, no estoy seguro de que Israel tenga una solución”, aseguró.
El también exjefe del departamento de operaciones de la policía de Israel dio la voz de alarma a Tel Aviv acerca de las actividades no integradas del ejército y la falta de un plan integral para poder gestionar la situación.
El ataque del que habla Ronen se trata de una respuesta que Irán ha prometido dar a Israel por el asesinato de Ismail Haniya, jefe del Buró Político del Movimiento de la Resistencia Islámica Palestina (HAMAS), mientras se encontraba en Teherán, capital iraní, para participar en la ceremonia de la investidura del nuevo presidente del país persa, Masud Pezeshkian.
Israel se preocupa también por una posible respuesta del Movimento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá) por el asesinato de su comandante Fuad Shukr en otro ataque aéreo israelí contra el sur de Beirut, capital del país árabe, el 30 de julio.
Hezbolá publicó el viernes, mediante un corto vídeo, imágenes que muestran partes de una enorme instalación subterránea de lanzamiento de misiles, llamada “Emad 4”.
En reacción a esta grabación, la embajada de Irán en Beirut, a través de un mensaje en su cuenta de X, aseveró que estas ciudades de misiles existen en todo Irán y siembran el miedo en los corazones de los enemigos del país.
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