A principios de esta semana, el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (CDHNU) examinó un proyecto de resolución presentado por el Reino Unido, en nombre de un grupo que incluye a Turquía, la entidad israelí, Catar, Alemania, Francia y Estados Unidos, sobre la situación de los derechos humanos en Siria.
En este sentido, el enviado de Siria ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Ginebra, Husam al-Din Ala, condenó tal resolución y subrayó que dicho proyecto ignora los esfuerzos realizados por el Gobierno sirio y sus responsables para proteger a sus ciudadanos de los grupos terroristas, basándose en las leyes nacionales e internacionales.
Asimismo, en otra parte de sus aclaraciones, expresó que los países que ocupan partes del territorio e imponen medidas unilaterales y coercitivas al pueblo sirio equivalentes a crímenes de lesa humanidad, no tienen la legitimidad moral ni política para presentar resoluciones sobre la situación de los derechos humanos en la República Árabe Siria.
El diplomático también subrayó que dicha resolución antisiria muestra una vez más la determinación del Reino Unido y otras naciones de politizar la labor del Consejo de Derechos Humanos y sus mecanismos, y actuar en contra de la Carta de las Naciones Unidas y los principios de imparcialidad y objetividad.
Siria sigue luchando contra el flagelo del terrorismo y apoya los esfuerzos internacionales para cortar las fuentes de financiamiento a las organizaciones terroristas.
Siria ha estado inestabilizada por la militancia respaldada por extranjeros desde marzo de 2011. Damasco afirma que Estados Unidos, el régimen de Israel, además de sus aliados regionales y occidentales, incluido el Reino Unido, están ayudando a los grupos terroristas takfiríes a provocar caos el país para justificar su presencia.
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