• El jefe de las Tropas de la Defensa Radiactiva, Química y Biológica de Rusia, Ígor Kirilov.
Publicada: viernes, 17 de junio de 2022 5:17

El Ministerio ruso de Defensa afirma que los biolaboratorios de Ucrania financiados por EE.UU. estudiaban el mismo virus que provocó el dengue en Cuba.

El jefe de las Tropas de la Defensa Radiactiva, Química y Biológica de Rusia, Ígor Kirilov, denunció el jueves que la red de laboratorios biológicos financiada en Ucrania por el Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono) se utilizó para estudiar virus que pueden ser transmitidos por mosquitos, como la fiebre del dengue.

De esta enfermedad se produjeron varios brotes en Cuba en la década de 1980, que, según documentos, dejaron 345 000 personas infectadas, de las que 158 perdieron la vida.

“La historia de los brotes deliberados en Cuba, en los años 70 y 80, está completamente silenciada. Y al mismo tiempo, el uso de mosquitos Aedes como arma biológica, exactamente igual que los que las autoridades militares estadounidenses estudiaron en Ucrania, se registró en una demanda colectiva de residentes cubanos contra el Gobierno de EE.UU.”, sostuvo.

Guantánamo de EEUU, único lugar en Cuba sin presencia del dengue

Como una evidencia para sus reclamos, Kirilov dijo que el único lugar de la isla caribeña en el que no se registró la presencia de la infección fue la base naval de EE.UU. en Guantánamo, donde las tropas recibieron vacunación previa. 

Este caso tuvo “claros signos de naturaleza deliberada”, pues la enfermedad no era endémica en el Caribe, afirmó para luego explicar que “el momento para la propagación del brote, a finales de enero, se eligió en virtud del ciclo biológico de los mosquitos vectores y fue óptimo para el posterior desarrollo del proceso epidémico”.

Es más, prosiguió, el número de personas infectadas en las repúblicas del Donbás (este de Ucrania) aumentó significativamente desde que Washington comenzó a financiar los laboratorios ucranianos.

El índice de contagios de tularemia se multiplicó casi por 10 en 2015, indicó Kirilov puntualizando que las investigaciones biológicas de ese tipo violan el derecho internacional.

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